lunes, abril 20, 2009

Murió sin nacer

Cuando me preguntan cómo me fué en Venezuela no me queda sino responder "interesante": ni bien, ni mal, con muchos matices que van desde sustos a lágrimas de amor y de alegría, disgustos y encuentros con bellos lugares, felicidad de ver a mis hijos satisfechos y en familia a pesar de no pocas dificultades. Por ellos me quedé sin ver a mucha gente, aunque cumplí el cometido de ver a algunos de mis "notables", sin disfrutar muchas de las cosas que me gustan y definitivamente la jornada terminó con un cansancio del cual aún no me recupero porque es obvio que ya no estoy para esos trotes.
Pero sin duda lo mas notable del viaje, tristemente, es una amistad que murió, digamos sin nacer. Circunstancias críticas me obligaron a generar una situación que generó problemas y el rompimiento de una afinidad, que si bien no se había manifestado personalmente, tenía todos los visos de convertirse en algo duradero. Avergozanda y admitiendo mi parte en el asunto, mientras mi contraparte reacciona herida, solo pienso que lamentablemente quizás este sacrificio sea en vano, porque al final creo que ambas partes nos quedamos con la incertidumbre de si la otra parte involucrada a quién las dos queremos, obtendrá, de verdad, algún beneficio de mi acción. Pero hay cosas que uno se dice que no deben pasarse por alto, sean cuales sean las consecuencias derivadas de actuar quizás en forma poco común.
Soy de las que no veo atrás, sobretodo porque hay cosas que no se enmiendan, alguien me dijo alguna vez que la confianza es como el encaje, después que se rompe, no hay remiendo posible. Pero debo decir aqui, sobre el encaje roto, que el cariño y el agradecimiento, queda.

2 comentarios:

Nelson dijo...

Hola, sabes.. me hubiese gustado compartir aquella taza de café una vez prometida. espero que algún día se presente la oportunidad.

Una vez dije como tu ahora que la confianza es como una etiqueta, una vez la despegas, jamas volverá a pegar igual, también es un camino cuesta arriba el cual hay que seguir recto sin desvíos.

mis cariños deferentes.

Nelson

Anónimo dijo...

amiga querida mi cariño por ti sigue intacto, mi amistad no depende de incidentes como ese.En el mundo estamos, humanos somos todos y todos cometemo errores en nombre de cualquier cosa.
Sé qué sentimientos te movieron y sé que sabes los riesgos que corrías... y bueno no siemprelas cosas salen como una las espera.