Para Enza
Quizás fué lo de Nostalgia. Quizás saber que no podré correr por bastante tiempo debido a que la lesión en la rodilla es severa. Y hasta por allí nos está martirizando la vida un miembro de las artes ocultas con su crisis de madurez. Tal vez el regreso a las aulas después de tanto tiempo y el temor a no dar la talla, quizás perdí la habilidad de aprender como cuando era chiquilla. Todo esto tiene en común el factor de los años, el "el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos" de Pablo Milanés.
Me molestó la referencia de este talento joven a quién dedico el post a la relación directa entre vejez y cansancio, como si después del medio siglo la vida acabara para la gente o ya uno pudiera hacer balance, sin haber terminado la jornada. Quizás porque la entiendo y recordé mi propia juventud, cuando me fué reclamada la burla a una nudista añeja en la revista Interviú, por una europea buenamoza que con la misma indignación que yo, argumentaba como se limitaban ciertas actividades debido al desarrollo de canas.
Uno de los mayores defectos de nuestro país, es precisamente, esa juventocracia que discrimina a la personas después de ciertas edades: ni en los personal -casarte de nuevo, por ejemplo - ni en lo laboral - conseguir un trabajo si eres mayor de 35 - ni en los aspectos de socialización y participación activa en diversas actividades como deportes, estudios - ¿se acuerdan de la Universidad de la Tercera Edad? - o en las artes y ni hablar de el trato que se les dá a los ancianos. Y si me voy por el lado de la discriminación a los enfermos y discapacitados, no termino nunca el post.
No suelo considerar algunas cosas positivas de vivir aqui con frecuencia, porque hay que fajarse duro como en todas partes o quizás más, pero si algo favorezco es que empiezo, y a a solo un lustro del medio cupón un nuevo camino que espero me sea productivo a pesar de contar con una discapacidad. En Venezuela sería imposible
Y como si tuviese 20, Enzita, sin sentirme vieja y sin sentirme cansada.

