jueves, septiembre 06, 2007

Intercambio de regalos

Basada en hechos de la vida mesma




Tal vez no era tanto su valor, pero era el presente deseado. La forma sutil en que él lo puso en mis manos no disminuye en nada la emoción de recibirlo.



Escogí con cuidado este regalo. Aproveché que había que mandar lo otro y colé esto también. Sé lo mucho que ella lo quería, y esta es la oportunidad perfecta de dárselo. No es solo es que debo, es que quiero. Será algo especial, sin duda, o al menos para mí lo es…solo me imagino para que lo usará, donde lo pondrá y que pensará cuando lo admira. ¿Le gustará? Ahora no estoy tan seguro, tal vez he debido escoger el otro, el clarito, mas sencillo, este es como mucho, quizás.




Finalmente lo tengo: lo que yo había pedido, lo que tenía tiempo deseando, es mío. Aún no sé como hizo ella para conseguirlo exactamente a mi gusto. Y no aceptó pago, me dijo que estas cosas no se cobran porque no tienen precio. Su amabilidad es indescriptible y la verdad se vé que me quiere mucho. Cuando nos vimos, después de tanto tiempo, lloramos de la alegría, y yo nunca pensé que este encuentro tendría este presente, algo que puedo tocar pensando en nuestro mutuo cariño. ¡Es un regalo extraordinario!




Nunca hubiese entregado mi regalo por nada, pero me tocó sacrificar el placer de poseerlo: No, no pude conseguir otro, si este es el mío, no esta oportunidad de vernos no se repetira, si tal vez lo mejor sea darle este, ¿ es muy importante para ti.? No quiero perderlo pero, ¿importante? si , puedo conseguir otro, no, lo mejor es que se lo demos por lo mucho que lo desea, capturo una lágrima delatora, no debo confesar el dolor por al perder lo que el me dio de manera tan especial.




¿Porqué tuvo que regalarlo? ¿No era suyo? Me hubiese gustado que ella lo conservase y que le acompañara su presencia. Pero ahora eso no es posible, ¿quién puede querer lo que le ha sido regalado a otra persona? ¡que mala educación! Bueno, nada que hacer. Y no creo que haya una nueva oportunidad, las apariencias no lo permitirían.




Ella, ahora satisfecha, piensa en el intercambio de presentes amorosos que opacaron, en forma definitiva al regalo tangible, el material, el deseado: solo terminó siendo un símbolo, del cariño que se traspasó de uno a otro a través de un objeto: a veces perdiendo, se gana.

1 comentario:

Lycette Scott dijo...

Muy cierto amiga...a veces perdiendo se gana