miércoles, agosto 08, 2007

Ellos

Son como los hombres de letras que describe el Gabo en Diatriba de amor contra un hombre sentado. Escoger una rama profesional dominada por hombres - cosa que ha cambiado, afortunadamente - y seguir ese mismo camino a nivel laboral hace que tenga un seudo-séquito de amigos con los que trato de encontrar un momento para compartir en cada traslado, no que esto sea fácil.
Está el paternal, que desde el momento que nos encontramos quiere controlar cada uno de mis movimientos y se preocupa como un padre celoso de donde estoy y mi seguridad, evito que me atrape porque me siento como una adolescente castigada. También el cariñoso que no teme demostrarlo "Martucha, darling", ese que me invita a comer, me dicé que me veo bien - necesita lentes - pero que en ciertos momentos de nuestra amistad ha vivido mis momentos duros así como yo he vivido los de él. Por allí apareció el hijo pródigo, después de casi una década y cuyo credo es el tema de When Harry met Sally - mujeres, hombres y amistad no ligan - pero que sin embargo se traslada una enorme distancia para verme y explicarme por n-ésima vez esos puntos de vista que no quiero entender, entre soleras y carne en vara. También hay un interesado - "me puedes traer..." - que adoro, el servicial que es capaz de recorrer distancias por horas y agarrar colas solo para hacerme un favor a pago de uno grande que el considera que le hice - no sabe que doy sin ponerle tamaño a mis acciones -. Están los fugaces que tienen que hacer maromas para amoldarse a mis horarios y brincos, aquellos que solo veo por minutos donde cada uno vale sus segundos en oro. Y es un privilegio seguir viendo a un ex, ese del primer beso y las agarraditas de manos saliendo del liceo: solidaridad y un cariño de casi 30 años hacen esto muy especial.
A veces faltan los que en algún momento como ahora se alejan, por diferencias o disgustos, pero que siguen teniendo un pedazo de mi asi como creo saber que tengo el de ellos, aunque sean tan duros en demostralo.
Sin ellos habría viajes que no dejarían ningún saldo positivo, cuando el avión alza vuelo y yo veo la costa difusa entre lágrimas, muchas veces es que ya los estoy extrañando. A ellos.

1 comentario:

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

No tengo tantos "Ellos" en mi vida..., sencillamente no se me da la amistad masculina.

Será problemas de genero y competencia?

Los pocos que tengo son una maravilla y tienes razón en todo lo que escribes.

Ya me estoy preparando para mi maratón de bla-bla-bla y yo que hablo hasta por las rodillas, ni te cuento.

Todo lo mejor para ti