viernes, agosto 10, 2007

Ellas

Son cuatro hermanas-hermanas entre ellas, pero también son hermanas mías. Bien criadas a sangre y fuego por una madre templada y un padre ausente, pero siempre presente, nos conocimos en kindergarten, la mayor y yo. Vinieron las demás poco a poco y la amistad se fomentó a juro con progenitoras compañeras de trabajo y una amistad con su padre desde la juventud de los míos. Fuimos a la escuela juntas, nos tomábamos de manos para cruzar la calle, y muchas de mis mañanas las pasaba en su casa, y que estudiando. Ya adolescentes fuimos juntas a las primeras fiestas, nos embelezamos con los primeros chicos allá en los Jardines del Valle donde ellas vivian y recibimos regaños y límites de hora en las salidas como le corresponde a una chica de madre seria. La falta de madurez por un novio que me celaba de su sombra hizo que nos separaramos cuando ya finalizaban los teens, pero siempre hubo encuentros posteriores aunque breves para recontarnos la vida hasta que me mudé aqui y fueron ellas las que me localizaron por esta carta con la que me despedí de Venezuela.
En este momento la mitad vive aqui, aunque lejos de mí y la otra mitad allá. La suerte hizo que el par criollo viajara el mismo día de mi regreso, en el mismo vuelo: mala suerte, porque sabía que las vería y no podría ocultar mi tristeza a la pregunta de siempre sobre mi mamá, que fué maestra de algunas de ellas : "¿Y cómo está la Srta. M.?" - con el consecuente llanto y explicación. No hay forma de no tratarlas como familia, y querelas como tal. No son dos días sino una vida que incluye desengaños, secretos, alegrías, compromisos, hijos y sé que la semana próxima cuando suba a verlas junto a toda su familia volveré a sentirme niña y sobretodo amiga, junto a ellas y los suyos que también a su vez son los míos.

1 comentario:

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

Al llegar ya la vida nos pone una familia, nexos, lazos, uniones sin preguntarnos.
Luego somos nosotros, los que decoramos la torta con los posibles posibles que pueden ser imposibles y son. Sencillamente son.
A veces me pregunto qué será de mi vida sin Mi Emperatriz? Ese ser que es mi espejo, al cual no le puedo mentir, que me hace sentir completamente yo y que me acepta sólo por ser yo y ella tan ella.

La amistad es..., y lo demás, querida amiga, es sencillamente lo demás.

Todo lo mejor para ti y a "tus Ellas".