jueves, junio 14, 2007

You tube, la letra chiquita en el Imperio y nosotros.

Quiero redimir la culpa de la reacción inicial poco sana sobre lo que le ocurrió a Lubrio: lamento que haya perdido su material, dado que es una referencia digital del "proceso", tanto para aquellos que lo siquen con entusiamo para los que no tanto, como yo. Lamento la pérdida de su trabajo.
Otra vez se pone muy interesante el tono de las discusiones entre veneblogueros sobre los motivos, lo que debería haber sido la actitud del site mutilador, lo injusto de la medida y el verdadero beneplácito de haberle dado a un seguidor del proceso lo que para muchos es una cucharada de la propia medicina que tomó RCTV.
La verdad es que tuve una experiencia similar a la suya en con una compañía llamada Paypal. Me sometieron a una investigación por transaciones hechas a mi cuenta como vendedora - algunas de ellas con tarjeta de crédito de CADIVI, pero no todas y la verdad de montos bajos - no quedaron conformes con los recaudos presentados, por lo que también me suspendieron la cuenta, lo que en realidad significó que me obligaron a cerrar la santamaría de la pequeña taguara que manejaba. Investigando un poco, sé que el régimen de asignación de dólares en Venezuela es propenso a trampas y quizás la compañía prefirió quitarse un posible dolor de cabeza, yo acuso a la viveza natural criolla de este problema, mi conciencia está tranquila, las transaciones que realicé eran todas legales y estaban bien justificadas. Pero, al igual que a Lubrio me aplicaron la letra chiquita del contrato, donde se reservan el derecho a tener negocios con quién quieran. Y punto.
Y es allí donde venimos de nuevo nosotros, a quienes nos cuesta entender un sistema inflexible que procura reinar sobre el caos: no hay excepciones, no hay pataleos, no hay consideraciones respecto a las normas que hacen funcionar este Imperio, en especial si es para cubrirse las espaldas: a ellos les importa un pepino los 400 videos legales, les importa la infracción, ellos no tienen que negociar, no tienen que advertir, no tienen que complacer a quién, desde su punto de vista les ha incumplido. Pero esto no es fácil de entender en un país donde el derecho de autor se viola en la calle y a la vista de la autoridades, amén de que dejó de producir sonrojo en la mayoría de la población que se alimenta con excusas para pisotear los derechos de propiedad intelectual de otro.
Asi que si, la solución será Tubomisión.

1 comentario:

topocho dijo...

Exacto, más sencillo no puede ser. Y sin conspiraciones de por medio.