miércoles, abril 25, 2007

Fábula de una "doncella" en apuros

Érase una vez una damisela de otoño – o atardecida, como dice en esta canción - que se dirígía valientemente al castillo educativo donde ejerce sus labores, cuando a su Cavalier, córcel ya viejo y achacoso se le fracturó una pata. Ella contaba con todos los instrumentos para sustituirla por la de repuesto, pero iba a ser esta la primera vez que lo hacía en mas o menos 25 años cabalgando potros de hierro. Dos amables labriegos – bueno la damisela era una labriega disimulada también – se ofrecieron a ayudarla y por supuesto demoraron segundos en hacer lo que a la doña de la historia le hubiese tomado al menos media hora.
Lista para arrancar con la pata de repuesto, pata que en esta comarca es mas pequeña y con la cual no se puede rodar mucho, decide tomar el camino de regreso a casa, desde el bosque poco frecuentado y lejano a cualquier villa en el que se encontraba.
Iba contenta de su buena suerte, cuando de repente la mini-pata también la abandona, casi al dar los primeros trotes...nuestra heronía, sin perder la compostura y a falta de un paje celular – ese con los numeritos que recibe y envía mensajes de voz y de texto – se colocó muy oronda al lado del camino y esperaba que los gendarmes del reino, si no otro valiente caballero o dama se detuviera a ayudarla, pero aquí en estas regiones la vida es tan agitada como un torneo de escuderos.
Más de media hora en su espera, llegó el propio Don Quijote, solo que su Rocinante Hummeaba, pero más encandiló a la dama el caballero y su amabilidad: de origen inglés, pero habiéndose aventurado en la misma tierra de donde proviene ella, no solo le prestó su blackberriano paje para que la dama pudiera pedir ayuda a su consorte, sino que se ofreció a acompañarla hasta su llegada, temiendo por su integridad física, ya que los otros animales – me refiero a los potros de acero, no a los jinetes, aunque a veces se confundan – son conducidos por estos senderos a mucha velocidad. Ella no salía de su asombro ante tanta amabilidad en esta región hostíl y solo le quedo sentirse por medio día la princesa de un cuento de hadas. Y colorín colorado, ya el caballo está arreglado :)
PD: la descuidada damisela botó la tarjeta de presentación del caballero, asi que no puedo ni siquiera escribirle un emilio de agradecimiento.
PD': El cuento tomó un mal giro, los mismos gendarmes que ayer no se pararon a ayudarme hoy me multaron por galopar muy rápido :(

3 comentarios:

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

Lo siento, pero me reí, me reí y me he vuelto a reír. Qué buena forma de contarlo tienes!!!
He vuelto a reirme!!!

Todo lo mejor para ti.

PS: Cuándo puedo llamarte?

david santos dijo...

Te felicito por tu trabajo y deseo un buen fin de semana

Khabiria dijo...

Jajajajaja, y esa damisela quizás se encuentre de nuevo con ese Quijote humeante y veremos quién le cambia la pata a quién? jajaja Me he reído mucho querida damisela!
Un abrazo grande
;)