miércoles, marzo 28, 2007

Aventuras de Inmigrante I

- Soy Daisy Reyes, la de la cita de las 4 - le dije a la recepcionista del bufete de abogados, sin mucha convicción y asustada por la mentira. Esperaba a mi amiga C. la que había inventado ese nombre en un intento desesperado porque su representante legal la atendiese: si pedía una cita para ella, el abogado no tenía tiempo, pero tratándose de un nuevo cliente a quién atrapar, la agenda estaba abierta, los abogados de inmigración hacen su agosto entre las personas con estatus legal indefinido y que además temen exigir sus derechos como clientes.
Bajé a ver que le pasaba a C., ella me esperaba, igual de nerviosa que yo en la puerta del edificio. Subimos y hasta el profesional nos saludo en la entrada de la oficina, sin reconocerla. Fuimos llamadas y pasadas a la sala de conferencias. Luego del saludo y después de tanto ensayar en mi cabeza lo que le diría, simplemente balbuceé, en mi mejor inglés: "Primero le pido disculpas, la verdad es que yo solicité una cita por mi amiga, que ya es su cliente y ustedes no atienden". Por supuesto la cara de ponche - de la cual el Dotol rápidamente se recuperó - y la sorpresa surgieron. El "su asunto no está incluído en nuestro contrato " - mentira - no se hizo esperar. La discusión sobre procedimientos realmente empezó cuando se buscó el expediente y allí finalmente el señor se enteró de los detalles del caso. Yo no intervine en ningún momento - ya había hecho bastante haciéndome pasar por otra persona - pero al final, a pesar de no haber generado las respuestas esperadas, ella obtuvo una definición por parte de su asesor legal. Al salir, este guapo cuartentón me señalo con el dedo, acusándome en forma de broma - you, you, you! - y yo solo alcancé a decirle que lo consideraba un caballero y le agradecía la comprensión.
Salimos tristes por la consulta pero aliviadas - consideramos que hasta presas nos podían haber llevado - y yo me alegré de estar allí por ella, ya que es un privilegio asistir a los panas en problemas. Un café en medio de risas y el consuelo tonto de haberles echado a todos los del consultorio legal - las caras de la recepcionista y la asistente legal también fueron música con violines a la salida - una vaina, fueron la conclusión de la cita de Daisy Reyes.
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Es le primera vez que pongo sobre papel una historia de las tantas que uno vive como inmigrante y particularmente ciudadano de Miami, este mondongo de razas donde es inevitable que nos demos codazos unos con otros. Quizás sea una serie que continúe.

8 comentarios:

Tcalo dijo...

Pues que valiente!!! yo me hubiese muerto de los nervios!! Saludos de otra inmigrante Vzlana!!

unocontodo dijo...

La verdad es que esas cosas son las que no se saben, el "trabajo" que pasan los que se han ido, muchos cree que ya al salir, se acaban los problemas.

Claro, aquí la burocracia, y la ineficiencia..

Y los buitres que están en todo el mundo...

Naky Soto dijo...

O arrancado de la vida misma. ¡Detallazo Martha! Otra cara del caracter de inmigrante...

Un abrazo venezolanísimo,

Jesús Valera dijo...

Cuidado.... jajaja Vivan Las Venezolanas reteadas.... jejeje y las que no son venezolans tambien... (Venezolano en vias de imigracion)

Regina Falange dijo...

Una criollada, una venezolanada pues!! Usted es más criollita y tiene más de nuestro gentilicio que la propia arepa..

Siga echándole vaina a esos gringos que no entienden como dice Arjona, "que la visa universal se extiende el día en que nacemos y caduca en la muerte"

Abrazos criollos!

Khabiria dijo...

Cuando escucho estas historias doy gracias por estar en mi país, pero cuando escucho de asesinatos y robos aquí me provoca salir corriendo...y entonces uno anda con titulos académicos, con curriculum y los sueldos da vaina te alcanzan para el mercado, pero sabes también que irte es un riesgo y tu decides si lo asumes o no...entonces te paras en la frontera, ves para un lado desconocido, ves para el otro lado conocido y malquerido, y allí, con un pie afuera y otro adentro, te encuentras con este post que te genera una gran interrogante en la frente....
Un abrazo grande
:(

Mariluz Barrera González dijo...

Ultimamente he pensado mucho en abandonar mi país, las cosas se ponen cada vez mas mal, y tienes razón tal vez la situación al salir no sea fácil pero quizás las posibilidades sean mayores, por que aquí cada vez son peores.

Escribí un artículo sobre los migrantes mexicanos inspirada en esos deseos que me rondan y en aquellos amigos que se han ido.

UN BESO Y FELICIDADES POR LA VALENTIA AL DEJAR TU PAIS Y ENFRENTARTE A SITUACIONES QUE SEGURAMENTE MUY BIEN LAS RESOLVERAS.

Martha Beatriz dijo...

Saludos a todos,
debo aclararles que yo me vine en la mejor de las condiciones, con alfombra roja: papeles, trabajo, dinero para comprar vivienda aportado por los empleadores...aunque los últimos años las cosas se han puesto difíciles.
Estoy completamente segura que si esas condiciones no se hubiesen dado allá estuviera, yo no me vine por las condiciones políticas ni por las económicas unicamente, me vine porque la familia tenía una oportunidad que era una maldad rechazar. Uno gana y pierde, hay que hacer un equilibrio para maximizar lo primero y tratar de sobreponerse a lo segundo. Muchos abrazos.