
Ya ser maestro es super fregado, hay que tener vocación. Pero descubro que al menos aqui en los Estados Unidos, además ser profesor de Computación implica una cantidad inmensa de responsabilidades por el mismo sueldo - miserable - de los docentes.
Tienes que mantener los equipos (la red). Tienes que montar el software. Hay que asesorar a los colegas que no se han preocupado nunca de como funciona una PC. Hay que instalar cualquier cosa que se les ocurra y reparar los desperfectos de inmediato, porque por supuesto si eres el experto, aunque como yo apenas tengas una semana en el trabajo y no te ha dado tiempo de familiarizarte con el servidor, para los usuarios la expectativa es alta: si titubeas, si dices 'dejame ver' y sobretodo si no resuelves el problema en un tiempo prudencial, ya se te empieza a ver feo (menos mal que he podido resolver todo hasta ahora). Y por supuesto, tienes que dar clases, porque, al fin y al cabo para eso estás allí.
El título se refiere al estereotipo del experto en computación: sexo masculino, joven, atlético, como el de la foto...hace días instalaban un sistema de seguridad que requería conectarse a la red, y el técnico pidió decirle al
IT guy sobre activar el
firewall y además conocer la configuración de la red. Cuando este se encontró con una cuarentona, con cara de haber ido a la universidad hace más de dos décadas, por la mirada que me dió, como que prefirió hacerlo por si mismo - el si tiene la pinta - y no dejar en mis manos parte de su trabajo, asi que de un día para otro encontré ya todo instalado y funcionando. Paciencia con los estereotipos sea en profesiones, sea en
edades y similares.