miércoles, agosto 30, 2006

Las implicaciones del mal tiempo.

Anoche llegó Ernesto, y la verdad fué que Ernie no dejó ni siquiera una cantidad de lluvia aceptable para justificar los dos días de actividades suspendidas - que estoy segura a mí no me remuneraran - la especulación con la gasolina y los bienes en los automercados, la campaña de los medios locales, que según mi punto de vista, solo aumenta la angustia en una población picá e culebra y que se asusta con cualquier ramita. Ya ayer en la tarde podía predecirse que el asunto no sería tan serio, y sin embargo la información seguía fluyendo con el fin de mantener a la gente a la expectativa.
Mis alumnos saltaron el lunes de alegría, pero es obivio que ellos no ven como se han perdido 48 horas de productividad afectando los bolsillos de todos y nos queda ahora solo esperar el próximo susto. Es parte de lo que significa vivir en esta península a lo cual parece que nunca me acostumbraré :(

2 comentarios:

Luis Amezaga dijo...

El miedo también es un negocio. Pero seguro que si no se toman medidas, entonces el Ernesto lo huele y arrasa. Nunca se sabe cómo acertar. Mejor así.

CABINA AÉREA dijo...

...es muy fácil meternos miedo con cosas que desconocemos -como los fenómenos naturales- .... ok, lo reconozco, soy la mar de asustadiza
Será mi niña de los "mayamis" que me transfundes un poco de valentía?
saludos y abrazos
PD: Y un besote, too