miércoles, junio 21, 2006

Visible e invisible

Encontrándome en Ávila Mágica, decidí comprar unos recuerdos, a la hora de ser envueltos, la demora inexplicable de la vendedora me hizo inclinarme para preguntarle que ocurría, el porqué de la tardanza; cuando la interrogante ya había salido de mi boca, fué que noté que le faltaba un brazo y que el retraso se justificaba plenamente. La vergüenza solo me permitió echar el pelo hacia atrás y mostrarle mis aparatos auditivos: "Disculpa, la diferencia entre la dos es que lo tuyo se vé, en cambio lo mio se disimula". Una buena lección donde, llevando a cuestas un problema similar la incomprensión me jaló las orejas. Ojalá logremos escalar las puertas de la intolerancia, - si - como esta chica logremos entrar en el mercado de trabajo sin restricciones y se nos respeten nuestra limitaciones, ni lástima ni burla para ellas.

4 comentarios:

David Morán dijo...

Bien dicho Martha, gracias por compartir esta experiencia.

alfredo447 dijo...

Todos tenemos diferencias, y todos tenemos el derecho a ser aceptados. No es común que se nos enseñe eso de niños,pero nunca es tarde para empezar.Casos como el que nos comentas nos indican que algo está sucediendo,gracias también a personas como tú.Los cambios culturales suceden poco a poco, pero de nosotros depende que sean constantes.

khayo dijo...

bueno es para comprension de todos...

sludos

Marian dijo...

Qué bonita lección Martha...

Un gran saludo! :)