jueves, junio 15, 2006

Caracas: te odié


En desacuerdo con Nelson y Héctor, esta vez al menos: el cielo gris - si, no es culpa del valle, pero igual no me gustó - los pedigüeños en los autobuses, el insoportable, insoportable, insoportable tránsito, mención aparte para las colas eternas en Catia para bajar por la moderna trocha, las de la Valle-Coche via Panamericana/Autopista Regional del Centro y las de la vía el Junquito, como para devolverse, la terrible atención, sea en un restaurant de lujo o en el fastfood, lo costoso que está todo ( o es que soy pichirre?) , lo malo que se ha puesto el metro, el calor, los niños malabaristas en los semáforos tal como en Río de Janeiro, lo difícil que es estacionar, las excusas tontas en todas las oficinas sin distinción de origen - públicas o privadas - cuando los agarras en una incorreción como cerrar temprano, la pedidera de sencillo, el bululú en los centros comerciales, el ruido, las protestas imprevistas que modifican por completo tus planes, el ciudadano que simplemente bota los papeles en el suelo, el estado deplorable de las calles y de las aceras...al menos sé que me queda el consuelo de no quedé indiferente y que del odio al amor hay solo un paso.
Un excepción: Avila Mágica, hay que ir, los que nostalgiamos - divertido ver las viejas estructuras, como la pista de patinaje sobre hielo, en simbiosis con las modificaciones nuevas - y los que no. Eso sí, con una bola inmensa de billete, para disfrutarla como es.

9 comentarios:

Lycette Scott dijo...

Bueno, a mi nunca me ha gustado Caracas, mi mamá se cansa de decirme que debemos mudarnos para allá y prefiero la cola para llegar a mi casa que ese caos en que, lamentablemente, se ha convertido dicha ciudad

Nelson dijo...

Una señal de humo al menos para haberte podido ver, y compartir un café, aunque sea para hablar piche de las cosas reales de lo que sucede...

Lo que quise decir es que caracas, es una ciudad bella, pero la convirtieron en un mercado persa, lleno de cuantas cosas negativas te puedes imaginar, y eso es lamentable. Pero también hay cosas buenas, y no lo podemos negar.

El cielo gris, bueno es el clima, como todo hay días buenos y días malos.

Para la próxima, no pierdas tanto el tiempo con los taxistas y nos encontramos para el café.

Un abrazo.

Nelson

Martha Beatriz dijo...

Nelson
te envié un email con mi número de celular, no revisaste. ya vendrán nuevos chances.
Gracias por pasar por aqui,

Pansy dijo...

Tu saliendo de la oficina del postgrado de instrumentacion y yo ya habia subido las escaleras hacia los cubiculos de los profesores (escuche tu voz inconfundible y meti reversa para ver y pues si! les vi la espalda a los tres!) pense en perseguirlos pero, en cuestion de segundos decidi no hacerlo por miedo a no ver una sonrisa en tu cara ...
Gracias por tus buenos deseos, esto de la reincorporacion ha sido un proceso lento y con muchas respuestas tipo: aun los lineamientos no estan claros... Lo que si es que tendre que ver materias.
Saludos!!
Saludos

Davidache dijo...

Ahhh...esa Caracas que describes es la misma en donde yo he crecido y vivido toda mi vida, es decir, más de treinta años, la diferencia es que ahora somos más personas viviendo en prácticamente el mismo espacio, las mismas construcciones y vías viejísimas y las mismas calles estrechas ya para este conglomerado humano tan numeroso. Eso produce un desgaste mayor, caminas por una acera y te tropiezan cien veces, ruedas por una avenida y se te atraviesan un montón de veces o te cornetean para que te apures porque entendemos el apuro constante como "forma de vida normal" en la ciudad.

Y habiendo mucho más personas olvídate que todos los problemas físicos y psicológicos que nos aquejan como citadinos se acrecientan. Por eso me es chistoso cuando oigo gente que asegura "mira en lo que han convertido a Caracas"...¿quien convierte que?. La ciudad misma, sus habitantes, su gente, se transforma en metrópolis agreste por su crecimiento desmesurado y su falta de cultura urbana. Es un fenómeno antropológico, social, sicológico y cultural que lamentablemente ha producido resultados muy incómodos para sus habitantes.

Yo amo a mi ciudad. Viniste un día o 30 y viste cielo gris, que lástima amiga. Yo en los más de trescientos días que paso aquí he disfrutado de hermosos cielos azules, nostálgicos, poéticos, atardeceres perfectos, días sin ninguna nube y claro los días lluviosos, plomizos, de desazón. Como en toda ciudad, como en todo pueblo.

Le debo a esta ciudad vida, amores y desamores. Es mi historia personal y por ello la defiendo a capa y espada pues le conozco como demonio sus entrañas pero también sus paraisos inesperados.

Disculpa el arrebato caraqueño, quizá fuera de lugar, pero en fin, ojalá en una próxima visita te reciba el cielo azúl, la sonrisa de los caraqueños cordiales que aún quedan por ahí,una cola que en vez de dos horas dure una hora y el Ávila siempre generoso en mostrarse.

Un abrazo

Nelson dijo...

te aseguro que no los recibi, en ambos casos , me hubiera gustado de verdad.

nelsoncisneros en Hotmail
nelsoncisneros en gmail

espero tener suerte la proxima vez.

Un abrazo

Nelson

Martha Beatriz dijo...

Bueno Nelson
chequea tus enlaces de correo: las direcciones eran algo asi como nelsonnelsoncisnero@gmail/hotmail. A mi me extrañó, pero me pareció una forma particular de hacer el correo poco común. Tranquilo amigo, nos veremos. Un abrazo.
Davidache: la verdad es que amo a Caracas, pero en este viaje tuvimos un duelo a muerte, peleamos fuertemente me fué hostil, yo que esperaba que me recibiese mejor, dado que iba a pasar varios días en ella. No te preocupes, se me pasará para el próximo viaje, al menos a mis acompañantes - mis hijos - les encantó.

Iria dijo...

Como si hubiesemos ido a dos ciudades diferentes. A mí me dejó impresionada el buen servicio en todas partes a donde fui y lo barato que está todo al cambio en dólares.

Lo segundo es objetivo. Sacaba la cuenta en cada compra.

Lo primero puede ser subjetivo. ¿Será porque yo amo a Caracas?

Martha Beatriz dijo...

Bueno Iria,
yo fuí cotidiana, una caraqueña cualquiera, me muevo en por puesto y metro. Fuí a un fastfood donde le cajero me pregunto cuatro veces que quería cuando ya le había dado mi respuesta desde la primera vez. Fuí a un restaurant de lujo y la demora en la entrega de la cuenta y ssus errores nos amargaron el almuerzo. Lo del cambio, debe ser que yo voy allá con mucha frecuencia y precisamente en este viaje de vacaciones es que veo todo costoso, el cambio no me daba nada barato, la ida al Avila significo, eso sin comer bien un porcentaje bastante alto de un sueldo mínimo. Uno ama los lugares si, de mi ciudad he escrito bastante a favor, pero el amor nada de que es ciego: si el objeto del mi afecto, como dicen los gringos está sin bañar, hediondo y mal vestido, por supuesto que lo notaré. Yo me alegro, por cierto que a tí te haya resultado amable, asi como le resultó a mis chamos que se identificaron con la ciudad donde nacieron.