sábado, abril 22, 2006

$3.00 por galón

Más costosa que su equivalente en leche. Pero no se necesita para alimentar ningún ser vivo, sino para alimentar nuestros vehículos, esos recintos donde pasamos una buena parte del día. Es la gasolina. Cuando sale el sol recorremos las calles viendo cuantos céntimos más subió hoy, como se refleja su costo en los bienes y en los servicios, como estamos gastando una buena parte del jornal en ese líquido de fuerte olor que se traga el asfalto y nuestro dinero mientras, de todas maneras seguimos soportando los males que ya lleva el conducir entre los que menciono la posibilidad de accidentes y el congestionamiento en horas pico.
Pero hay que tomar medidas, reacomodar la vida, dejar los autos tomar el sol: mi alternativa es el Metro - no subterráneo sino superficial - de Miami, ayudado por cómodos autobuses y si quiero llevar el traga-gasolina hasta la estación más cercana estacionamientos accesibles y amplios. La rutina se hace mas estrecha, las piernas ejercitan a juro - lo cual no es malo - pero a la vez se puede leer, cabecear un rato o simplemente observar como yo el amanecer y la caída de la tarde. Eso sin dejar de disfrutar, como una reina, sobretodo al regreso, como el tren les pasa por un lado y desde cierta altura a los vehículos detenidos por los semáforos y la congestión en la calle paralela a su recorrido.
Tengo que mencionar lo poco informada que me encontraba sobre el sistema aqui, me pregunto cuantas personas estarán en la misma situación de ignorancia que la ahora, peatona. Y mis costos se reducen a la mitad, mientras mis hijos de lata no hacen tanto millaje.

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