domingo, marzo 19, 2006

Me eché a perder

Siempre quise verme lejos del esteriotipo del venezolano que vive en el exterior y dice, cuando visita "Porque donde yo vivo esto se hace ..." y critica todo lo que vé y no se parece a su nuevo estilo de vida: pero parece que me puse piche, ya que no tolero:
  • 1.- Que se me EXIJA tener sencillo, que sea yo la que parezca una caja registradora y haga de cajera, mientras a la que le pagan por eso solo recibe el dinero y pone cara de perro si no le cancelas como ella quiere.
  • 2.- Las direcciones "al lado de, enfrente de, donde venden esto". Esa imprecisión me hizo perder un tiempo precioso.
  • 3.- Las anárquicas y dinámicas normas en todos lados: "Pague al subir", "Pague al bajar", "No se aceptan amorochamientos", "Deje sus bolsos y paquetes en caja", "No se aceptan devoluciones","'No aceptamos cheques conformables " y otro sinfín de regulaciones impuestas por cada quién a su gusto. Muchos de los casos rozan en la discriminación.
  • 4.- Los taxistas que no les dá la gana de llevarte a donde necesitas: solo van si les interesa y se ganarán el billete fácil, si es hora pico, si tienen que atravesar la ciudad o llevas un paquete, has de rogar que se te aparezca la Madre Teresa en forma de trabajador del volante y te quiera llevar.
  • 5.- El llaverío estilo San Pedro para accesar a cada recinto que se vá, sea casa u oficina. Hay que tener la llave de la entrada de la entrada de la entrada del edificio, pero además se requiere la llave del ascensor, de la reja que "protege" el ala donde esta el sitio que vas, que además tiene una reja con cerradura, multilock y cadena. Me imagino que la capacidad de aguante para las necesidades elementales se ha incrementado porque la distancia entre el baño y unas ganas de hacer pipí repentinas se miden en cerraduras/metro.

Lo peor quizás es la actitud de aceptación de todos a esto que señalo, como toleran cada uno de estos exhabruptos: me declaro culpable de ser ahora turista, no saber cuanto cuesta un carrito por puesto, pedir una soda en vez de un refresco - y si digo ligero y no light me ven con cara de loca -, normalmente abrir la cartera con plata en plena calle y no, no, tener paciencia para en lo que se ha convertido el modus vivendi de los citadinos en Venezuela.

11 comentarios:

LuisCarlos dijo...

Me gustó mucho. ¿Sabes? no has perdido la capacidad venezolana de reirte, así que no creas que te empichaste totalmente.
Lo de baños y cerraduras: genial.
La próxima, ve a los baños de paradas esos que te venden "a 100 er paper tualé" que son dos vueltitas en la mano y séquese a su gusto.

RomRod dijo...

hace tiempo que no me calo mucho de lo que mencionas... jeje me la paso desconcertando gente...

monseñor alfa dijo...

Me aburro sobremanera, no pude terminar de leer. No vuelvo más por estos latosos predios. Es realmente doloroso learla.

...

Per secula

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...
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Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

Amiga, los Venezolanos que por alguna razón vivimos en otro país estamos “Picaos de culebra”.

Me explico.

Somos extranjeros perpetuos, tanto afuera como dentro de nuestro país.

Esa es nuestra condena, con permiso del "Monseñor Alfa" claro está.

Todo lo mejor SIEMPRE para Usted.

Martha Beatriz dijo...

Bueno, querido hechicero,
dicen que la inmigración lo que causa es infelicidad, porque uno añora de donde se fué y no soporta lo que dejó :-)
Todo lo mejor también, y a montones para usted.
Gracias luiscarlos y rom, por pasar por aqui, a usted rom, no le cambio mis penurias por una de las trancas esas que te obligan a calarte. Y al monseñor alfa, ya le respondí en su blog, dado que no va a pasar mas por aqui.

Iria dijo...

Yo debo haber nacido echada a perder porque nunca me calé las arbitrariedades. Tampoco me las calo aquí (donde también pasan a diario). Convivo bastante bien con la imprecisión y el desorden caraqueño (no con la suciedad y la miseria).

Con lo que no puedo convivir es con la indiferencia que aquí es endémica y allá parece que está creciendo.

marthabea dijo...

Ay querida Iria,
yo empiezo a ver lo mismo que allá aqui en Miami, quizás en otros aspectos y la verdad pienso a veces si me tocar agarrar mas norte. Y como mencionas y ya yo mencioné, la indiferencia me mata, la "normalidad" de aceptar el "tu sabes como son las cosas aqui". Un abrazo.

Nelson dijo...

Con las buenas o las malas este es mi país, mi ciudad, y como tal con sus beneficios y sus defectos la quiero y la cuido aportando mi granito de arena ya que ella me vio nacer.

Nunca olvidemos quienes somos y de donde venimos. Yo leí en el libro del Principito una frase muy cierta que decía, “hasta la mariposa mas hermosa, alguna vez fue el gusano mas feo”

Un abrazo cordial amiga, nos seguimos leyendo

Nelson

Wari dijo...

Es verdad lo que dices, uno termina acostumbràndose a los defectos del lugar donde uno vive y se cala muchas cosas que despues nota cuando està en otro paìs. Pero creo que uno es un pedacito del lugar que màs has querido y un pedacito de ese lugar a su vez vive dentro de ti, con los recuerdos de los momentos felices.Guarda siempre los bonitos recuerdos de aquì.
La mejor de las suertes para ti, un saludo cariñoso :)

Carmelo Lattassa dijo...

Coño, es tremendo o reirse por no llorar o pasársela formando peos todos los días... yo he pensado en estos días en volver y estoy realmente aterrorizado... por eso mismo...