viernes, marzo 17, 2006

La Caracas de verdad


Ansiaba recuperar MI ciudad: la culpa es de Héctor con su Caracas de mentira, esa que describe y me pone a soñar en la distancia, que maravilla ser escritor y transformar la realidad para unos lectores que no tienen ni la menor idea, quizás, de como es la cosa en realidad. No puedo haber regresado mas desilusionada, todo sucio, desde las calles hasta la gente, desarreglo, desidia, desdén, colas y mercados que no conocen la palabra fin de semana, susto perenne por la inseguridad, parque automotor que da pena, lo deprimente de ver en vivo y en directo a esa nueva institución llamada los mototaxis y hasta debo incluir la trocha Caracas-La Guaira, que si bien resuelve, da esa sensación de Distribuidor Provisional Longaray, ese que queda en El Valle y va para las cuatro decadas, amén de, contradictoriamente saber que no aguantará una lluviesita.
Se salvan las vistas al Avila y por supuesto mi paseo por la Galeria de Arte Nacional: me consuelo pensando que todos estaban ocupados - todos menos uno - y ni siquiera el embarque que yo misma me busqué amilanó el placer de uno de los pocos lugares que el caraqueño posee y no aprovecha, por fortuna, si tomamos en cuenta como están la mayoría de los que concurre.

3 comentarios:

Sebastián -Dr.Corazón dijo...

Sé que no es culpa de nadie, pero por lo que leí (y lo que no escribiste) no me gustó que no haya ido un grupo al encuentro. No se siente bien

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

...

NBV dijo...

Hola Martha. Los embarques siempre son desagradables, pero también toma en cuenta que el día no se prestaba: había concentraciones políticas, desfiles militares... en fin, que estaba un poco complicada la cosa.

No dejes de avisar cuando regreses.

Saludos.