miércoles, marzo 08, 2006

De nuevo Betty la Fea y de nuevo mi opinión de su final

Carta a doña Marcela Valencia


Para Natalia Ramírez, la actriz


Luego de acompañarla por ese valle de lágrimas suyo, llamado Yo soy Betty la fea, me vi en la necesidad de escribirle. Déjeme decirle que siempre la consideré la verdadera protagonista de esa novela, pero si el escritor hubiese coincidido conmigo, le tocaba la desgracia de quedarse con Armando, el galán.
!Cómo sufre usted! No tiene un cariño verdadero durante toda la trama y los únicos que tal vez la quieren -porque hasta la casi-suegra termina manipulándola para resolver la trama- son su egoísta hermano Daniel y Hugo, ambos representantes del sexo masculino que por muy diferentes razones como son la consaguinidad y la homosexualidad no pueden ser su pareja.

Pero mejor sola que mal acompañada, ya que aparte del francés que apenas conoció, los prospectos como Mario Calderón y el baboso Gutiérrez daban asco, o eran de bajo perfil como Freddy, Wilson y Nicolás. Lo único que valía la pena allí lo representaban don Hermes y don Roberto, pero usted nunca, por asuntos de edad y principios, los hubiera considerado.

Y fíjese Marcela, a esto quiero hacerle honor: siempre representó la rectitud, la lealtad, la nobleza, la fidelidad y la responsabilidad. No recuerdo ninguna mala acción que realizase; aún en momentos difíciles hacía lo correcto. Era uno de los pocos empleados puntuales de Eco Moda, de los que no se veían en los pasillos perdiendo el tiempo entre intrigas y chismes aún pudiendo hacerlo usted, como ejecutiva.

No hay otro hombre para usted aparte del doctor Mendoza, eso hay que concedérselo. A pesar de tener amistad con la peliteñida, nunca muestra preferencia hacia ella sobre las del cuartel de las feas y, sin embargo, no deja de ser buena amiga de la platinada, si no que lo digan los taxis y comidas que siempre le pagó. No recuerdo una sola mentira que haya dicho y aparte de defender lo suyo, siempre estaba usted dirigida por la conciencia.

Reflexiono sobre la moraleja de esta historia: los protagonistas designados engañan, incumplen la ley, traicionan, terminando felices y comiendo perdices porque se supone que hay que perdonar y dejar sanar las heridas, alegando ambos que han sufrido mucho y merecen una nueva oportunidad: usted derramó muchas más lágrimas que ellos y yo nunca vi su segunda oportunidad, ¿es que acaso no se la merecía? Su última escena lo dice todo, porque hasta en eso la desconsideraron: ¿Cómo es posible que la hayan hecho salir de su empresa con Patricia de compañía, para beneplácito del Cuartel? ¿Es que acaso no hizo ningún mérito mientras permaneció allí?

Son los personajes como usted los que deben abundar en las telenovelas y en la vida; por supuesto, con sus matices. ¿Qué ejemplo sé le dio a la gran cantidad de televidentes que siguieron esta trama al ver como usted fue tratada? Se perdió una oportunidad de oro para demostrar que personas como usted son los que hacen presente y futuro en nuestros países, al contrario de feos embellecidos y neuróticos arrepentidos.

1 comentario:

Tapa-Amarilla dijo...

PERRO MARTHA!!! Sin que te quedara nada por dentro..
;-)