martes, marzo 07, 2006

Compañeros de infortunio

La mayoría va bañadita y arregladita en la mañana y con ojos cansados y arrugados en la tarde. Todos sabemos que si nos encontramos mas tarde, demoraremos mas tiempo en separarnos, porque el encuentro obligado se alarga aunque no queramos. Algunos ponemos música a todo volumen, de estos un segmento monta su propio karaoke. Otros escuchan las noticias, se sabe por la cara preocupada, o quizás oyen a un programa de variedades. Hay quién se atrave a desayunar y terminar - o comenzar - de arreglarse en estos momentos comunes, asi como a hablar por celular, extirparse la espinillas, buscar algo en la cartera. No nos conocemos, aunque algunas veces no sonreímos desde nuestros templos de lata y vidrio: somos los que cada día laboral coincidimos en estos engendros de la vida citadina que son las colas de vehículos. Razón tiene Tomás Eloy Martínez cuando pelea en contra de los autos y lo que su uso produce.
Nota: Por allí hay un blog llamado en colas, donde se extiende este tema sobre como perdemos el tiempo esperando algo, siempre esperando.

5 comentarios:

Lycette Scott dijo...

es así, cada quien lleva el estrés laboral citadino de una manera distinta, cuando yo trabajaba solía oír música clásica camino a la universidad para hacer la transición.

Carmelo Lattassa dijo...

Hola Martha, gracias por ir a verme. Al final dejé a los de El Venezolano, y bueno, estoy un poco blue... Besos.

RomRod dijo...

la autopista del sur... saludos!

Tapa-Amarilla dijo...

jejejejej, que gracioso, yo me la paso es sacandome las cejas o cambiando la emisora...

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

Amiga..., parte del encanto.

Todo lo mejor para Usted.

PS: Pase por mi rincón por favor