jueves, marzo 16, 2006

Arreglándome para él

Nos vimos ligeramente a mi llegada: el como siempre, sobrio, arreglado yo aún con mi pinta de viajera post septiembre 11: batola y sandalias, para reducir al minimo la humillacion de las seguridad aeroportuaria. Ya al siguiente dia, a la expectativa del encuentro, escogí el atuendo con cuidado, pero no pude resistir los zapatos de goma para mis cansados pies. Me puse lo mas oloroso en la piel, lo mas adecuado como joya, me peiné, maquillé con cuidado y salí a su encuentro: nos vemos siempre, pero cada reunión trae un intercambio de abrazos, de lágrimas -como en este - de actualizaciones de nuestra vidas, de pequenas hipocrecías bien intencionadas "Todo bien, ¿y tú?", de preocupaciones por el futuro, de indagación sobre cada cotidianedad, esa que ha dejado de ser común y seguirá cada día alejándose mas. Siempre lo despido con un abrazo y un beso, y pienso si habrá próxima vez de la misma manera que una amante ansiosa: el es mi papá, a quien adoro y critico, quien me adora y a quien le preocupo, con el que siempre me sentire como una niña que quiere complacer y ser querida.

4 comentarios:

Lycette Scott dijo...

Que molestias tan lindas para un padre, desafortunadamente yo no tengo una relaicón así con el mío

Julie Andrade dijo...

Se me aguaron los ojos.
Que lindo!
Disfrutalo a lo máximo

Abrazos,

Julie

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

Leer éstas líneas y escuchando a Joan Manuel, es mortal.

Todo lo mejor para Usted.

PS "El cuento es muy sencillo..." dice, al final, Joan Manuel

monseñor alfa dijo...

Eléctra: Qui bene amat, bene castigat

,,,

Amén