sábado, febrero 11, 2006

Todo cuesta en "este país"

Los que no viven aqui en los Estados Unidos han escuchado respecto a que "todo" aqui está muy chévere, siempre que se tenga trabajo y dinero para mantenerse asi, pero a veces me siento que esto llega a niveles alarmartes: soy una afortunada madre cuyos hijos dedican parte de su tiempo libre a las artes y al deporte, pero para garantizar los resultados en cada actividad hay que invertir, invertir e invertir constantemente en billete constante y sonante, no basta con que no tengan asegurada la gratituidad de la enseñanza después del High School - aqui público no es sinónimo de gratis -, sino que todo tiene fee. El caso que hoy me ocupa es el de las competencias de natación: se paga por pertenecer al equipo, se paga por pertenecer a la federación de nadadores, se paga por cada competencia en que se participa, se paga por verlos participar, se paga por el programa de la actividad y si el dinero alcanza, se paga si el muchacho necesita implementos que en estas reuniones venden o bien como hoy, se te sugiere que te dejes atracar comprando a precio de oro bebidas y snacks por tres veces lo que cuentan en la calle, para seguir asi contribuyendo y contribuyendo y contribuyendo... cuando veo estas cosas me digo que mi Dios ateo me dé salud y ganas de trabajar hasta que se puedan valer por si mismos, yo que estoy una generación atrasada con respecto a la edad que normalmente tienen los padres de adolescentes, como los míos.

3 comentarios:

SunriseTkila4Two dijo...

Hola! Te entiendo, mi mejor amiga tiene dos chamas siendo 'cheerleaders' en High School, paga $1000 por cada una por el "honor" de pertenecer a ese grupo, paga por los uniformes, por las presentaciones, los traslados a los juegos, vendimias, eventos y un largo etc! Horrorrrr!
Sera que creen que el dinero crece en los arboles o que???

Saludos desde el west coast!

NBV dijo...

Sí, eso sí es cierto. Hay gente que tiene hasta dos y tres empleos para poder llevar una vida decente.

Ánimo.

Regina Falange dijo...

Duro Martha, pero admirable la abnegación, como buena madre...

Saludos!