viernes, febrero 03, 2006

Libertad de agresión

Total libertad de agresión

Algo no cuadra, la verdad, respecto al tema de la libertad de expresión: a raíz de la protesta al El Nacional, un grupo de periodistas a favor del gobierno reafirmó lo que sus compañeros de la cultura aseveraron: hay absoluta libertad de expresión y jamás se había visto, en la nueva era democrática tanto manejo de información y opinión respecto al gobierno como en este de la Quinta República. No sería problema si una parte considerable de esta información no solamente desfavorece, sino que ofende y en muchos de los casos ridiculiza, a veces con razón, al Presidente Chávez y su entorno. Yo, que apenas soy una “opinadora” cada ciertos domingos, no he podido evitar caer en la tentación varias veces y los que se han sentido alcanzados por mis puntos de vista han ejercido su derecho a réplica. Entonces, si hay libertad de prensa, es verdad ¿Cuál es el problema?
Dicha libertad de prensa de la cual se ufanan los partidarios del proceso está definitivamente confundida con una “libertad de ofensa” que lamentablemente se ha soltado el moño en las últimas semanas. Un camino errado sería tratar de buscar quién empezó todo, y aquí me encuentro tentada de nuevo a desfavorecer a los revolucionarios. Les daré en cambio el beneficio de la duda de la misma manera cándida en que hago este planteamiento.
Indudable que ante la cantidad de expectativas que surgieron debido al cambio, los medios colocaran a los poderes de la nueva Republica Bolivariana bajo una lupa, y dado que el detalle no mostró, en muchos casos, el lado favorable de las acciones del nuevo equipo la respuesta oficial, - por cierto muy diferente a las evasiones, juegos de palabras y respuestas para tontos de funcionarios complacientes de administraciones anteriores - tampoco ha sido satisfactoria, sobretodo en el tono agresivo que lamentablemente ha ido subiendo y ha sido adquirido, también del bando informativo hasta un punto insoportable: al principio el duelo solía ser Chávez-Colomina, ambos descalificados como cumplidores de palabra, aunque en el caso del primero esto sea mucho más grave; ahora la prensa también da espacio para debates ofensivos entre lectores que ocupan bandos opuestos, como el caso Márquez-Abbatemarco en este mismo diario.
Es necesario que regrese la cordura a ambos lados: sigan informando utilizando el difícil arte de la objetividad, medios, y ustedes, quintarepublicanos, ocúpense de hacer el trabajo para el que fueron elegidos sin descalificar ni agredir a ningún segmento del país entre los cuales están la prensa, la radio y la televisión. Deben ustedes seguir protegiendo la verdad, periodistas, y presentarnos la pruebas de las denuncias que realizan – i epa mosqueteras ¡- y ustedes, aludidos, utilicen los mismo medios para demostrar la falsedad de las imputaciones y tomen acciones legales si a ellas hubiese lugar; altos funcionarios, no se hagan los oídos sordos, porque así la libertad de expresión pierde mucho de su sentido, investiguen, destituyan, y respalden cuando se justifique. Nosotros, los humildes receptores – pueblo a fin de cuentas – que nos encontramos en medio de esta libertad de agresión se lo agradeceremos profundamente.


* Como en otros casos, publico o republico opiniones viejas: esta data de julio del 2002. Otra demostración de que no ha cambiado mucho la cosa, en estos 7 años "por ahora".

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