sábado, febrero 04, 2006

"Celebrando" el 4F

La “querida”esposa *

El Presidente de la República, “sazonando” de alguna manera su posición de ataque a los medios, agregó como ingredientes – no novedosos, por cierto - las conspiraciones e intentos de magnicidio. La reacción no se hizo esperar: ¿Con qué moral, se preguntaron algunos de nuestros columnistas más destacados, el conspirador fracasado reclama la supuesta preparación de una salida por la fuerza? La explicación que tengo es que el Comandante sufre del Síndrome de la que ha sido “querida” y finalmente, después de un “proceso” se ha convertido en esposa.

El pueblo, quién de ahora en adelante será el esposo, tenía un matrimonio de 40 años: según un famoso pacto, que ahora es considerado como la peor de las maldiciones, tenía un conjunto de gobiernos ( que por supuesto llamaremos esposa) que aunque al final representaban lo mismo cambiaban regularmente cada 5 años, lo que equivaldría a un cambio de peinado o de vestido en ella para mantener el interés. El problema comienza a presentarse cuando a través de los años la Señora aumenta de peso sin control, deja de tener el hogar como un crisol y ya no cumple con el más elemental de los compromisos conyugales.

Aparece entonces este tipo especial de “querida”: empleada de confianza del marido – posiblemente haya comprado más de una vez el regalo de cumpleaños a la conyugue, por ejemplo - aprovecha su posición privilegiada de cercanía con el jefe cuando nota que las cosas en casa no marchan muy bien para, quizás, con falda corta y más maquillaje, ser más que una simple servidora. Pero esto es solo el comienzo: necesita organizarse para primero ayudar – no necesita sino un empujoncito, así de mal está la situación conyugal, hay que admitirlo - a destruir el matrimonio para posteriormente tratar de demostrarle al galán que su futuro de ahora en adelante - sin el “por” – es con ella. Y lo logra con mucha pasión, promesas de amor eterno y de romper la fastidiosa rutina de la “vieja”, que definitivamente, no está ya en nada.

¿Y que se supone que ocurre después con nuestra “querida” ahora esposa? En el momento que adquiere el legalísimo “de” llega a una conclusión lógica: ¿Quién dice que no vendrá otra secretaria, ayudante o asistente que intente hacer lo mismo que yo? Con los antecedentes del marido no sería de extrañar, sobretodo si para él, la rutina de los 40 años vuelve a repetirse y la novedad, como todas, comienza a desaparecer. Entonces la nueva consorte no duerme tranquila si el marido se quedó en la calle hasta tarde, delira si llega “paloteado”, y queda “de tranquilizante” si se le ocurre a este tratar cualquier asunto – digamos la educación de los hijos – con la “ex”: se da el lujo de sentirse amenazada, dolida, preocupada; cada fémina, desde la más atrevida, que las hay no lo niego, a la más inocente representa una amenaza para la nueva señora.

¿Mi consejo, “amiga”? Dé la talla como prometió, confíe en su marido completamente así como su marido confió en usted desde los tiempos del romance clandestino, no lo canse con reclamos injustos porque él solo quiere paz y tranquilidad y sobretodo, - por el hecho de que se acercan ciertas fechas – no celebre el aniversario de la ruptura, porque puede muy bien promover la idea de una nueva: la suya, aunque, con la fama de paciente que tiene su cónyuge no creo que le pase, por ahora.

* Viejo, también. Fué publicado en "El Nacional" un cuatro de febrero y yo creía haberlo publicado ya en el blog, pero no lo consigo :-)


3 comentarios:

Lycette Scott dijo...

Muy bueno el post Martha, como siempre me causó mucha gracia lo del síndrome de la querida. un abrazo

Saúl A. Mora M. dijo...

Hola Martha. Esa situación será permanente, en tanto ese permanezca en la silla, debido a que eso funciona. Un porcentaje muy pequeño de sus seguidores razonan lógicamente sus discursos, pero la inmensa mayoría de ellos acatan y repiten cual loros las sandeces que se la van ocurriendo.
Desde los días del Liceo, recuerdo como los aprendices de "tirapiedras" del momento tenían ese mismo discurso, no ha cambiado.

Elijah dijo...

Nunca lo habia visto desde ese angulo. Esta muy pero muy bueno.
Saludos