viernes, enero 13, 2006

Negra y a mucha honra

Viene el primer feriado gringo del año: El nacimiento del Dr. Martin Luther King Jr., ese luchador a toda prueba, un héroe de verdad. Si bien han cambiado las cosas en estos casi 50 años desde que la lucha por los derechos civiles finalmente consiguió importantes logros, hoy en día en los Estados Unidos ser de color represnta aún un estigma que involucra una forma de vida, que no solo promueven los tradicionales racistas sino gente dentro de la misma raza: recuerdo bien un día cuando que mi hijo salía de la escuela, que esta ubicada en un barrio predominantemente "oscuro", y un grupo de jóvenes repartía condones a los estudiantes: a él no le dieron, porque el color de las gomitas, además era negro, como para usuarios solo de ese color, esto además se repite en las áreas menos imaginadas como digamos, la literatura de autoayuda donde se pueden encontrar libros como "Convirtiéndose en padre: el hombre negro y el viaje a la paternidad".
Hablando de la negritud de mis hijos, un día me senté a explicarles que si todavía existiese la esclavitud, de seguro estaríamos todos trabajando la tierra para algún terrateniente: no solo por tener una bisabuela martiniqueña descendiente de esclavos, pelo quieto, sino también por contar con una padre cuyo sobrenombre en la universidad era el negro. Nada de que avergonzarse, les digo, en esta familia somos negros y a mucha honra.

5 comentarios:

Mike dijo...

Nice Blog :)





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Pino dijo...

YO SIEMPE ME HE SENTIDO NEGRO CON MI ALMA NEGRA...

Jorge Gómez Jiménez dijo...

Obviamente en Venezuela no existen los niveles de racismo que en Estados Unidos hicieron necesaria la lucha de King y los suyos. Pero hay, sí, más racismo del que estamos dispuestos a admitir. Un racismo, en algunos casos, subconsciente.

Una amiga maracucha, negra de toda negrura, alardeaba el otro día por Messenger: acababa de empatarse con un catire, algo que, decía, le venía muy bien para "mejorar la raza". ¿Mejorar qué?, le pregunté. "La raza, pues a mí no me gustan los negros". "¡Pero si tú eres negra!", le riposté sorprendido. Su respuesta me dejó abismado: "¡No me digas así! ¡Qué palabra tan despectiva!".

Lycette Scott dijo...

Jajajaja, más nada negros a mucha honra, bueno yo soy más bien morena y de pelo liso, pero la más oscura de la familia...y en nada me duele que me digan negra.. de hecho siempre respondo envidios@ tú que no tienes este colorcito jejejeje

Saúl A. Mora M. dijo...

Hola, tenía tiempo que no pasaba por aquí, poro ya mismo hago el link en mi página para que no vuelva a ocurrir. La verdad es que desde mi punto de vista, el racismo no ha retrocedido, simplemente se ha ocultado por conveniencias momentáneas.
Saludos desde Valencia.