lunes, enero 09, 2006

Los eternos rivales

Empieza la fase final del beisbol profesional venezolano, y se encuentran de nuevos los equipos Leones del Caracas y Navegantes del Magallanes, cuya fanaticada solo refuerza un supuesto antagonismo, un odio que genera discusiones, peleas, burlas, llanto: recuerdo muy bien una final al principio de los 70 que en casa terminó con un radio destrozado en el suelo dado que habían perdido los turcos, favoritos de mi hermano, el sembrador en la familia de este gusto por el deporte y por la novena.
Por mi parte, viví una temporada de ensueño en el año 77, cuando tuve la oportunidad de visitar el estadio con frecuencia, gritar hasta quedarme afónica, burlarme del único caraquista que nos acompañaba al estadio, un primo que al final se cambió de bando y guardar por mucho tiempo como un tesoro la firmas que obtuve de mis favoritos entre los que recuerdo fundamentalmente a David Parker, un muchacho al cual la publicidad bautizó como Papá "Silsa"Parker y que mas de una vez dejó en el terreno a los capitalinos (por cierto lo están nominando al salón de la fama gringo). Ya madura, con un gusto por el buen beisbol, juéguelo quién lo juegue admito con cierta pena que soy magallanera, e internamente, según el año en cuestión admito también, que sí, que somos maleta, pero fanática es fanática, asi como amor es amor.
Nos ufanamos de ser los únicos con un nombre que no está asociado a ninguna región, a tener nuestros propios temas musicales ("y palo y palo y palo"), de ser un equipo sortario y de obtener sorprendentes resultados que van más allá de lo imprevisivo que resulta un deporte en el que los encuentros no terminan hasta que se ha cantado el último out.
En este momento estamos empatados en la punta del round-robin con nuestros enemigos, lo cual asegura por supuesto muchos y productivos encuentros, la famosa taquilla. Esta historia me recuerda un cuento de dos árabes que poseen tiendas en el mismo pueblo, en el mismo ramo: cuando uno presentaba un producto, el otro lo colocaba y rebajaba, si este ofrecía un descuento, el otro introducía un nuevo incentivo, los clientes siempre estaban esperando que reacción produciría uno en el otro, y esperaban beneficiarse de la hostilidad entre ellos: pues bien, al morir el primero fué que se enteraron, !eran hermanos!

3 comentarios:

Lycette Scott dijo...

Inolvidable: José Bernardo Pérez de Valencia, hace como 7/8 años, round robin CCS-Magallanes, quien ganara pasaba a la final y el otro quedaba descalificado. Noveno inning 3-0 a favor de CCS, sólo faltaba que bateara el magallanes y se consiguió tener 3 hombres en base, llegó el bate mágico de Álvaro Espinoza y sacó la bola del estadio para llevarnos a la final. Mas inolvidable todavía fue que mi amigo Pedro caraquista y que me amargó la vida todo el partido, se vino todo el camino de Valencia a Los Teques llorando...jejeje

Héctor Torres dijo...

"Estábamos empatados" en el Round-Robin, querida amiga, estábamos. Je je je. Pero, rivalidad aparte, los dos juegos de anoche fueron vertiginosos. En mi casa mi mujer es magallanera, razón por la cual somos muy civilizados para hablar de beisbol. Y, como anoche jugaron simultáneamente, terminamos viendo un pitcheo por canal, de la tensión en ambos juegos. Pero, bueno, uno ganó y el otro no. Saludos a la única rivalidad sana que tenemos los venezolanos.

Saúl A. Mora M. dijo...

"Magallanes para todo el mundo"
A Hector le recuerdo que no, no es la única rivalidad sana. Son muchísimas:
Ejemplo: Caraotas Dulces o Saladas, Casabe seco o mojado. etc., Que belleza cuando solo eso nos separaba.