miércoles, enero 04, 2006

Cupones

Solo compro la prensa los domingos: todo lo que quiero leer lo encuentro en Internet, inclusive ese día, pero la versión impresa tiene varias ventajas ese día: explayarse en la cama a leer las comiquitas y la revista del domingo, leer las ofertas de las diferentes tiendas y cadenas (ya están vendiendo para el Día de los enamorados) y sobre todo recuperar con creces el dólar que gasto con los cupones que están incluídos en esa edición: ya al llegar me acoplé rápidamente al uso de estos pedazos de papel que me siento a clasificar y cortar en mis ratos libres y que valen dinero. Contienen la información del producto sobre el cual se hace el descuento, la fecha de vencimiento, y un código de barras que lo hace fácil de leer en las cajas. Admito que a veces son engorrosos y que quitan un tiempo considerable en al automercado, porque hay que escoger el producto en el tamaño apropiado y en las cantidades señaladas ( a veces hay que comprar más de uno). Yo que trabajo por mi cuenta, me doy el lujo de perder parte de mi jornada en usarlos, pero ya he comprobado que me ahorran como mínimo 10% del total, me permiten probar productos nuevos a precio de rebaja (no soy fiel a ninguna marca, aunque por supuesto no me gusta comprar mala calidad) y me dá para pequeños lujos como jugar el Lotto y darle una buena propina al que me ayuda a llevar las compras al carro. Agrego que ni a las cajeras ni los parroquianos que hacen cola detrás de mí le hago mucha gracia: quita tiempo, pero no porque sea difícil detectarlos en las cajas como ya mencioné, si no porque como siempre no faltan los que pasan cupones sin haber comprado lo indicado, que tratan de estafar así tanto al fabricante como a la tienda: esta verificación demora.

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