viernes, noviembre 11, 2005

¿Auto-ayuda para artistas?


Buscando ponerme al día en el área de la cultura mayamera, no que quiera apartarme de la propia, aclaro, asistí esté lunes que pasado a las Conversaciones Creativas para Líderes Emergentes, promovidas por la Oficina Cultural del condado de Miami-Dade y que realiza Americans for the arts.
Jamás esperé encontrarme con una especié de psicoterapia para artistas combinada con el enfoque empresarial en las artes: temás como definir el propio Mission Statement, declararse proyectos y metas financieras y profesionales "Defining your worth" (¿ no es el público quién define el valor del artista?, me digo), mesas redondas con temas como hacer el balance entre el trabajo/la vida personal y hasta juegos como pasarse energía entre los participantes, quizás para no sucumbir a la tentanción de irse o dormise en las jornadas vespertinas del evento, que además contaba con oradores y facilitadores, profesionales ellos ligados no necesariamente a las artes. En momentos me sentí que asistía a una reunión de Tupperware. No que todo estuvo malo, la oradora de la hora del almuerzo fué el café perfecto: no importa si lo que estás haciendo es "exitoso", si tu vocación está en la artes (o en otro lado), lánzate, fué el mensaje que a todos dejó.
De regreso a casa pensé que hubiese sucedido si un Dalí se hubiese trazado un proyecto de vida o García Marquez hubiese descrito su misión en una declaración personal, antes de lograr el renombre que tiene. Entiendo que el arte requiere de administración, lo que no aprecio es como un evento de este tipo puede ayudar al artista a desarrollarse, quiero decir las conversaciones no tienen nada de creativas. Creo que lo más interesante fué la descripción del presupuesto que el estado destina a la cultura, como se reparte y cómo se pelea para que no lo reduzcan - el famoso ”escríbanle a su representante” -, asi como la información que se refiere a como obtener un trozo de este en beneficio del arte (y de uno mismo, por supuesto). Seguiré asistiendo, a ver como se manejan estas cosas por aqui, al menos no es como en Venezuela, donde hay que venderse ideológicamente si uno quiere tener sus tres platos de lentejas

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