jueves, septiembre 15, 2005

Las veces que el cliente abusa

Jorge, uno de los bitacoreros que invariablemente leo, se quejaba en estos días del mal servicio que recibió en Italcambio, y yo comenté allá que Aeropostal no se queda atrás.
Pero lo que observo aqui en Miami es a veces el otro lado de la moneda: como es el cliente quién abusa del buen servicio lo que al final, no solo lo deteriora sino que lo encarece.
¿Sabían que esta ciudad es una de las pocas (quizas haya cambiado por la subida de los precios) donde se paga la gasolina por adelantado? Esto es porque la gente se vá sin pagar y no existe la figura del bombero, sino en estaciones de servicio especiales, como las que están cercanas al aeropuerto. Pertenezco también a dos clubes de compras - o macro mercados, en el caso de Venezuela está Makro - donde no puedo sino molestarme cuando la gente rompe los paquetes, digamos de ropa interior para ver el tamaño. o arruinan una caja completa de toallas sanitarias o de pañales porque necesitaron UNO y no les importa un carrizo que los demas ya sean inservibles (estamos hablando de paquetes de 40 unidades, quizás). Acotación aparte merecen los que abren el paquete de uvas o de fresas para "probarlas" y los dispositivos de seguridad que hay en las cosas pequeñas como pen drives o DVD, donde indirectamente nos catalogan a todos los clientes de ser personas de poca confianza.
También se ha malogrado el sistema de cupones - los periódicos dominicales viene plagados de cupones de víveres para usarlos en los automercados - y las gente los introduce en su compra aún sin haber comprado el producto sobre el cual se hace el descuento, por lo cual a una cuponera profesional pero honesta como yo se le hace un infierno pasarlos sin la cara de desconfianza de la cajera, a quién tengo que mostrarselos uno por uno a medida que pasa el producto en vez de todos al final, definitivamente más rápido ( y si se ahorra, amigos como 10% de la compra).
Yo estoy completamente segura que somos nosotros mismos, los clientes, de los cuales pagamos justos por pecadores, los que cuando aumentan los precios los comercios para defenderse, pagamos esas uvas, esa gasolina, ese pañal que la gente se robó. Y es por ello que no tolero este tipo de acciones y las reclamo.

7 comentarios:

RomRod dijo...

viví una temporada corta en Ohio y cuando iba a visitar a mis primos a Miami veía el contraste gigantesco, me parecía que estaba en otro país completamente diferente, hasta me podía perder en Miami buscando una dirección, cosa impensable en Cleveland. Igual recuerdo lo de los supermercados. Saludos!

EnigmasExpress /Gandica dijo...

Asunto elíptico.

Carmelo Lattassa dijo...

Bueno, yo lo que espero es que no llegue esa mano gigante de un tarado enfadado y nos aplaste sin compasión...

Fedosy dijo...

Bien bien, me alegra saber que no sólo en Venezuela tenemos esas malas mañas. Qué alivio. Y gracias por la recomendación del amargado. Es bueno saber que alguien más piensa que hay muchas cosas que están mal en nuestro país, y no sólo la política. Los políticos son espejo de la gente, y la gente fue la que los puso ahí.

Salud.

LUIS AMÉZAGA dijo...

Yo he visto abrir paquetes de pilas y llevárselas en el bolsillo. Abrir los paquetes de cuchillas de afeitar y hacer lo mismo. No sólo los abren, sino que se los llevan bien escondiditos porque sueltos no pitan en el sensor. Y así en multitud de productos. Lo que habría que saber es si se trata de personas con una necesidad real o es mero capricho.

LuisCarlos dijo...

Bueno, yo una vez escuché un cuento buenísimo sobre como se jode un sistema.
Al parecer, en una zona de Casteldefels, Cataluña-España, la gente hacía su cola para abordar el autobús. Simplemente llegaba y se paraba detrás de la que estuviera.
Un día llegaron los latinos.
Nuestros amigos de acá... empezaron a hacerse parte de la comunidad, un día llegaba uno y veía en la cola a otro pana y se coleaba. Luego otro día se coleaba otro, y otro... hasta que la impotencia de la gente hizo que empezara a imitarlos. Todos terminaron coleándose, peleando, discutiendo en la parada del bus.
Resultado: lo que la mentalidad franquista de cierto orden hizo en 40 años, se acabó en sólo 3. Y la democracia y libertades públicas que lograron los españoles, esa autonomía ciudadana ganada hace poco más de 25 años, se fue a la porra. Ahora tienen a unos agentes de seguridad, tipo Guardia Civil, ordenando las colas de autobuses.

Bogato dijo...

Martha ¿cómo van las cosas? Paso a saludarte y a agradecerte que de cuando en vez te pases por mi bitácora. Te debo el comentario al respecto de Teele, ya le búscare un espacio para hacerte saber mi opinión. En todo caso, como compartimos ciudad quizá te animes a asistir a una charla que voy a realizar, yo te aviso en su momento y con tiempo.

En lo que respecta al tema de tu post es muy cierto lo que planteas, en algunos casos es el cliente el que con su comportamiento desatinado obliga al prestador del servicio a tomar medidas incómodas.