viernes, septiembre 09, 2005

Inmigración y legalidad

Yo nunca tuve de que quejarme, obtuve el sueño americano completico desde su concepción: permiso de trabajo para el jefe de la casa, documentos de acompañantes legales para nosotros, la familia inmediata, empleo bien remunerado (!aquellos tiempos!) y bienvenida en alfombra roja. Como para no pensar dos veces el venirse, ya a este punto la familia avanza en post de la ciudadanía.
Pero esto no es cierto para muchos de los que deciden irse de esos infiernos particulares que viven en sus respectivos países sean llamados como sean, falta de oportunidades, política, discriminación (si amigos, discriminación) o simplemente deseos de cambiar de ambiente: una querida amiga, que tiene mas o menos los mismos nueve años que yo aqui, ha tratado sin éxito de establecerse legalmente, por las vías normales, sin trampas, sin sobornos, sin humillaciones antes nadie, lo cual llegó hace poco a un callejón sin salida debido a los cambios recientes en la política de inmigración . Sé lo muy dolida que está, haciendo un esfuerzo de seguir con su vida cotidiana y no dejar que el asunto de los papeles, que es una nimiedad para muchos, la afecte.
Siento que los encargados de estás lides mantienen un doble dicurso, cada vez limitan más ( o creen ellos) la entrada y piden mas y más requisitos, mientras la realidad los golpea con la necesidad de los inmigrantes, sobre todo los latinos, que seríamos un engranaje, que de perdernos quizás detenga o al menos haga reducir la velocidad de la maquinaria económica que mueve el país: si no que lo digan las cifras del dinero que producimos, los empleos que nadie quiere que cubrimos y la cada vez mayor entrada del español en la vida diaria: ya no son solo los cubanos en Miami o los puertoriqueños en New York, estamos en todas partes y más le vale a esta gente hacerse consiente de ello y reconsiderar sus políticas hacia estos extranjeros que solo hemos venido - y parece que vamos a seguir viniendo - a hacer crecer más esta potencia.
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1 comentario:

Davidache dijo...

Es un drama lo que comentas cuando se le complica la situación al inmigrante latino y además se le suma la discriminación y los obstáculos burocráticos. En este mundo de hoy donde suceden también cosas como lo de New Orleans (la cuna de mi querido Jazz) pasan las cosas más terribles y lo más asombroso es que seguimos viviendo y luchando. Que admirables somos los humanos y al mismo tiempo, qué contradictorios! Un abrazo amiga.