martes, mayo 10, 2005

Secuestro Inc.


Aunque el titulo sugiera como tópico la industria del secuestro por nuestros lares, donde toda clase de delincuentes – algunos disfrazados de guerrilleros y revolucionarios – dedican sus esfuerzos a forzar a un ser humano a cambiar radicalmente su vida por un tiempo limitado, bien sea hasta la obtención de un rescate o hasta la muerte “inducida” de la victima, no es a este tipo de “empresa” a la que me quiero referir. En los Estados Unidos – y no dudo se expanda por otros países – ya existe una compañía especializada en secuestros: por solo $1,500 usted puede lograr, si es que este es su sueño, que lo priven de la libertad, y vivir la “emoción” que se debe sentir al confirmar que, definitivamente el mundo no es un lugar seguro.
El atractivo joven creador de la idea explicaba recientemente en un programa de entrevistas, su extraordinario oficio: el cliente al contratar el servicio, le da libertad, que ironía, a los secuestradores de invadir su espacio ya que pone a su disposición las llaves de su hogar y/o auto, le informa de los sitios a los que concurre y de sus otros hábitos. La empresa, a su vez, determina un lapso de tiempo en que se realizará el plagio, pero no con exactitud para no acabar del todo con la ¿agradable? sorpresa de ser secuestrado. La acción viene acompañada de vendas en los ojos, cinta adhesiva en las extremidades para inmovilizar, empujones y gritos. Finalmente, para conservar esos momentos felices lo “liberan” junto a un video que recoge la experiencia.
No creo que el concepto de la libre empresa haya tomado en cuenta una idea de negocio como la descrita, justo en el limite de la ley- al fin y al cabo el cliente promueve el “delito” contra su persona - pero moralmente cuestionable. A los que hemos visto con horror como la modalidad delictiva aquí simulada no se detiene, sino para agarrar impulso, donde parece no haber medida preventiva posible una vez los “profesionales” deciden quien es su victima y en cuyos finales, si bien utilizan la magia del video no es como recuerdo agradable sino para coaccionar en la obtención de un rescate cuyo monto, por demás, no es fijo, sino que hay que regatear como quien va al Mercado de Quinta Crespo. Pero en este caso la mercancía es un ser querido y el marchante sabe que al final, aunque sea refunfuñando el cliente pagará.
El nuevo siglo parece haber traído en el equipaje una tendencia a acabar con la intimidad de las personas, solo que con el consentimiento de ellas mismas, si no que lo digan los infames “realitys shows”. Un “pago-por-secuestro” es la hipérbole de esta tendencia, donde no solo el individuo autoriza sino que paga para que escrudiñen su vida y espera paciente, como el que cancela para ver la pelea del momento en directo, con una cerveza en una mano y cotufas de microondas en la otra, la puesta en escena de este acto violento.
Al menos tengo el consuelo de saber que una empresa así no prosperaría en Latinoamérica, las reglas del juego están muy claras y eso es algo que definitivamente es contrario a las políticas de la competencia local.

4 comentarios:

Insulado (a prueba de todo) dijo...

Only in the U.S.... no?

LUIS AMÉZAGA dijo...

Definitivamente; la gente se aburre. Si no tienes emociones fuertes en tu vida, cómpralas. Y sin los riesgos de la cruda realidad.

Tbo dijo...

Sin pretender banalizar un tema tan serio como un secuestro. ¿Me puedes pasar la dirección?. Quiero que secuestren a mi Jefe, luego a Fidel Castro y después a Hugo Chavez. El problema lo tendría luego el secuestrador, finalmente jugaría a las cartas con ellos pensando ¿Quien va a querer pagar por ellos.?

David Morán dijo...

Cuando creí haberlo visto y leído todo… me doy cuenta de que no.

¡Cosas de la Ciencias!