miércoles, mayo 04, 2005

Nos estan pasando la mano


Para los Albertos

Vivo en la “corrupta” Miami y ahora soy turista en mi país. Recientemente estuve por Caracas y me ví afectada por algunos de los males que nos ocurren a los compatriotas visitantes: todo me pareció más deteriorado que en la visita anterior, la suciedad me afectó en grado superlativo, peleé con un funcionario público –esta vez en la DIEX, al final me quedé solo con mi pasaporte, que en mi caso, tristemente, ha pasado a ser más importante que la cédula – y me enfermé tanto del estómago como de culpa, ya que el mal físico, para mí, es signo inequívoco de “sifrinería del exiliado”.
Pero lo mencionado no fue lo que quedó para comentar de este viaje, sino un incidente desagradable, para algunos de poca importancia, pero abuso al fin: un “macho” falta de respeto me pasó la mano por la parte donde la espalda pierde su nombre. El hecho no me sorprendió tanto como el lugar donde ocurrió: ni el Metro, ni El Silencio, tampoco un Mercado o Centro Comercial, pasó en el lobby del hotel más lujoso del centro de la ciudad, donde se supone está el corazón cultural de Caracas y la seguridad personal junto al respeto mutuo se suponen son un hecho.
Cualquier reclamo parece fuera de lugar en un país donde - en particular - el género femenino ha sido vapuleado por altos representantes gubernamentales. Posteriormente concluí –me disculpan si suena exagerado - que no soy la única que puede contar la desagradable experiencia, también el “proceso” se la está haciendo vivir de alguna manera a los venezolanos:
La ausencia de provocación de mi parte – dejemos aparte mi herencia africana – me parece similar a la actitud de la clase media y la no tan media que lucha día a día y no recibe sino vejámenes por el hecho de no pertenecer al “pueblo”; la pasada de mano en sí misma - una gracia cometida por un borracho para complacer a los amigos que le acompañaban - recuerda las cadenas y los “Aló Presidente” donde las mínimas normas de consideración a buena parte de los receptores del mensaje se obvian, solo se dice lo que los “panas” quieren escuchar sin reflexionar sobre el efecto negativo de los mensajes.
La cara de burla del perpetrador al decir “Disculpe Señora”y las risitas irónicas de sus compañeros de farra pueden compararse con las justificaciones absurdas que se nos dán cada vez que se violan tanto la Constitución como el sentido común - caso de la “preferencia” con Cuba -; el lugar aparentemente seguro donde ocurrió es como la democracia venezolana, sistema consolidado en cuyo nombre se están cometiendo toda clase de abusos. Mi reclamo ante el desmán se parece a las críticas que se hacen a ciertas acciones gubernamentales, caen en oídos sordos o, lo que es peor, son tratadas irrespetuosamente, si no que lo diga Pedro León.
Mi huida, llorosa, a un lugar seguro, está representada por la enorme cantidad de compatriotas que están saliendo a emular al exilio cubano, sea aquí en Miami o a cualquier parte donde se les presente la oportunidad de garantizarse el porvenir.
Hasta el hecho de haber estado sola, me hace pensar en la falta de “contras” a la “revolución”: así como no creo que la fechoría hubiese tenido cabida si hubiese estado con un representante del sexo masculino, los abusos a los que nos vemos sometidos por los que ahora tienen la sartén por el mango solo son posibles por la ausencia de oposición. La incomodidad posterior no tiene nada que envidiarle a la rabia mezclada con verguenza que produce ver los “papelones” del Primer Mandatario, tanto fuera como dentro del país.
¿Qué a cualquiera le pasa y hasta, para algunos, debería considerar un halago este particular “piropo”? ¿Qué debería olvidarme de eso y pensar en la cantidad de crímenes serios que ocurren por minuto en mi ciudad? ¿No será, mas bien que, tenemos la mano bolivariana puesta en el trasero desde hace casi 2 años y nos estamos ya acostumbrando a ella?
06/11/2003

6 comentarios:

Andres dijo...

Comprendo y entiendo tu malestar, no ha debido suceder y respecto a esto, si es cierto, cada vez está peor, pero no nos acostumbramos, por mucho que bajen las tasas de interés

LUIS AMÉZAGA dijo...

No, no te acostumbres a la mano en el trasero. Nunca.

Martha Beatriz dijo...

Hola Andres, gracias Luis por volver:
recuerdo este incidente con lagrimas en los ojos: y no, no me acostumbro.

Insulado (a prueba de todo) dijo...

Por aquí pasé... y que paso con los post viejos??

ROBERTO ECHETO dijo...

Martha, ¿ves lo que te decía?

Tbo dijo...

Me gustaría visitar Miami. Debe ser linda la ciudad, aunque en mi opinión más bonita debe ser Venezuela. Siempre he pensado que es un país rico, ¡ con el petroleo que teneis!. Debiera haber más oportunidades para todos. Educación, salud, etc. En fín sobre el presidente Chavez, no se ni que decir, es de los que te la meten por donde termina la espalda, sin piropo alguno y elegido democraticamente. Corresponde a culos bonitos como el vuestro, educar los modales de esos hombres. Una patada en los huevos no le hubiera ido mal. saludos.

Por cierto, a lo que imagino, ¡bonito culo!. je,je.