jueves, mayo 05, 2005

Dispersos




“Dispersos los hombres, dispersos corazones”, así comienza esta canción de Alí Primera, y no puede esta frase describir mejor lo que se está viviendo en la República Bolivariana de Venezuela denominación aún difícil de digerir. El cantor del pueblo se refería sin duda a la división de las izquierdas, por allá por los 70, pero la mayoría de las estrofas de esta movida melodía pueden muy bien ser entonadas hoy. Hasta en las mejores familias hay disputas y malentendidos, pero nuestro pasado reciente no justifica que nos demos este calificativo de “mejores” ni siquiera a la hora de guardar apariencias. La guerra civil, con la que tanto nos asustan los entendidos la llevamos dentro. Llevarla al plano físico es solo cuestión de tiempo.
Los aparentemente muy bien definidos bandos tampoco representan solidez, sino para enfrascarse en la lucha que existe entre ellos con métodos, de verdad, que producen náuseas. Así como para unos revolucionarios la quinta significa raspar la olla, para algunos escuálidos fomentar odios y descalificar adversarios es aparentemente de gran clase.
Y en el medio de los radicales está la mayoría, prácticamente obligada a asumir uno de los lados, posición vulnerable que puede cambiar instantáneamente, así como el abril macabro mostró. Su composición es mixta ya que sus miembros están en todos los estratos, un habitante de un barrio a donde no llega el agua se indigna ante al avión presidencial con la misma intensidad que un ganadero sujeto a la actuación impune de la guerrilla colombiana.
A este último grupo, que no está organizado circularmente ni en forma de ninguna figura geométrica, que no recibió ni medio de FIEM y que aún comprende la masa productiva del país sólo le queda el camino de la crítica, el cual aprovechan los bandos para ensuciarse uno al otro, del “sálvese-quién-puedaismo” observado en la forma agresiva en que nos estamos relacionando y en la gratificación inmediata, conducta reforzada por los llamados apocalípticos sobre la situación que se reciben día a día e inducen a llenar, por ejemplo, las salas de los sopotocientos “monólogos” que han invadido la cartelera de espectáculos nacional por una parte y a fomentar el consumo de cerveza, juegos de azar y la creencia en el esoterismo como alternativa válida para funcionar en el presente y tratar de buscarle algún sentido al futuro.
Acorralados y hartos de observar los abusos de todo el que tiene poder político o económico - el poder moral es un mal chiste – se sigue junto pero no revuelto en esta casa de vecindad denominada país, de la que se es dueño, pero cuyo conserje, igual que los anteriores, no mantiene ni siquiera a un nivel aceptable de higiene y seguridad. Lo único que se sabe es que mientras más miserable está uno, más acaudalado este señor se pone. Y esperamos con ansias que termine su contrato o se vaya para recibir a otro igual o peor.
Es tentadora la idea de juzgar a los intelectuales guabinosos, a los funcionarios públicos incapaces, a la instituciones corruptas. Pero, volviendo a la canción, son mayoría los que deben juntar sus brazos, “la patria lo reclama, la lucha es de todo el que la quiere liberada”. ¿Liberada de qué? De nuestra falta de educación - ojo, no solo falta de instrucción -, de nuestra “boveza” o viveza boba que no mide consecuencias, de amigos interesados que nos roban nuestros recursos o no quieren pagar lo que estos cuestan, de la timidez que nos invade a la hora de hacer valer nuestro derecho a la buena administración de los ingresos y a condenar los excesos de cualquier grupo pero teniendo claro la responsabilidad que implica ser asertivos. ¿Porqué no nos unimos? Preguntaba Ali, la pregunta está en el aire esperando, ansiosa, una contundente respuesta de nosotros, los dispersos.

15/6/2002

3 comentarios:

LUIS AMÉZAGA dijo...

El poder corrupto vive de la división entre hermanos, del odio alimentado con cuidado. Primero hay que desenmascarar a ese poder antes de juntar las manos.

David Morán dijo...

Lemas:

A:“Divide y vencerás”, gran estrategia para conservar el poder.
B: “El pueblo, unido, jamás será vencido” dicen las fuerzas que tumban gobiernos.

“A” contra “B” ¿Quién le sobrevivirá a quién?

Es un ciclo que va rodando en la historia de la humanidad.

Fedosy dijo...

Me gusto mucho este trabajo, reflexivo, y realmente objetivo. Me gusto sobre todo aquello de que fomentar odios algunos lo ven como algo de clase. Que absurdo, no? Sigue siendo asi, ciertamente.

Salud.

Y disculpa la falta de acentos, es la maquina.