lunes, mayo 16, 2005

¡Ay Jalisco, no seas “racista” !



El Presidente Fox se copió sin permiso de nuestro querido Chávez e hizo una declaración imprudente: hablando del problema de la inmigración, indicó que los mejicanos hacían el trabajo que aún los negros se negaban a hacer. Para nosotros, los latinoamericanos, la expresión solo refleja la verdad y en ningún momento es más discriminatoria que la misma actitud gringa de siempre, que en este momento se razga las vestiduras ante el insulto.

El racismo se vive de ambos lados: los negros segregados en barrios – aún recuerdo mi primera impresión cuando ví un lugar de estos – con sus “tácitas” tiendas, marcas de carros, bebidas, zapatos, colores y el tradicional de los blancos, que se basa en una sola frase, “negro no es gente”. Ellos solos se separan, y para muestra un botón: mi hijo que está en el liceo y que es negro, aunque su piel no lo delate -tiene una bisabuela martiniqueña – no recibió una muestra de un condón negro que repartían un grupo de ese color en la puerta de su escuela. Para mi esto es racismo pasivo, pero a fin de cuentas racismo.

Y es que, por lo menos aquí en Miami, le versión de Fox se comprueba: tengo cerca a un pueblo agrícola llamado Homestead, donde se consigue la mejor comida mejicana de la zona, son ellos, los manitos lo que se fajan a cultivar esas tierras y a recoger sus frutos. Pero la mayoría de la gente de color está en oficios que solo son mejores porque al menos no se les puede negar la ciudadanía: juro que desde que estoy aquí no he visto a ningún blanco guindado del camión de basura, ni a una sola rubia conduciendo los autobuses escolares. Respecto al grupo mas educado, viven con la amargura de competir con nosotros los latinos, muchas veces mejor preparados y con una guinda de adorno: el dominio del español, idioma indispensable aqui en el sureste de estos E.E. U.U. Ellos se niegan a aprenderlo, alegando que no es el idioma oficial, lo cual se les concede pero los aleja de la realidad y del mercado de trabajo.

La Casa Blanca decidió – son blancos en su mayoría o qué – no hacerle “caso” a la declaración, lo cual agrega infamia a la ofensa mientras el caballero de las botas y el país de las rancheras no se retracta, quizás porque se cansó de la hipocrecía del contradictorio control de los inmigrantes. Total, un nuevo capítulo en esta batalla de diferencias: el color de la piel, la religión, el lugar de nacimiento...

2 comentarios:

Bogato dijo...

Este paisito desarrollado tiene tantas manchas que resultaría aburrido ponerse en la tarea de señalarlas. Por otro lado aquí, igual que en todas partes, cada grupo tira para su lado y gana el que tire más fuerte. Incluso entre los mismos latinos estamos divididos. Da rabia ver que no prospera un sentimiento, honesto y fuerte, de comunidad. Te dejo un saludo en tu Blog.

David Morán dijo...

Independientemente de las declaraciones de Fox, el problema del Rasismo, la discriminación étnica y religiosa es, en pocas palabras, pura ignorancia; a parte de una buena dosis de temor a culturas vecinas.

Además, Algunos inmigrantes latinoamericanos no está preparados para este nuevo mundo, no poseen ni les permiten la oportunidad de mejorar su calidad de vida.

El problema nace desde su tierra natal, donde el trabajo, la seguridad política y económica escasean. Es una cosa triste.

Fíjate una cosa Martha, a pesar de que muchos critican a las personas que emigran a USA (ilegal o legalmente), hay países Latinoamericanos cuyo mayor ingreso en divisas proviene precisamente de las remesas que estos inmigrantes envían a su tierra natal. Cosa sorprendente.

Esto demuestra que vivimos en “países de mantenidos”, puesto que no somos capaces de generar nuestro propio progreso; como siempre, dependemos de los demás. Es una desfachatez que muchos presidentes presuman esto como algo positivo. Cuando la verdad es que debería darnos vergüenza que nuestros hermanos, humildes y poco preparados, con todo y los vejámenes que tienen que pasar, sean precisamente ellos quienes apoyan nuestra economía.

No lo digo por todos pero, indudablemente, es una realidad que debemos encarar.

Saludos Beatriz.