domingo, mayo 29, 2005

Tequeños e identidad



“Ya va terminar el curso, las niñas cambiarán de escuela y aún no me das la receta de los taquitos de queso”- o tequeños para los lectores que no son venezolanos -, me dijo la madre de una compañera de clases de mi pequeña, y esto me hizo ver cuanto camino había recorrido desde la primera vez que los preparé y los hice famosos, además de, luchar, de una manera quizás muy modesta, a favor de mantener mi identidad como venezolana.
Todo comenzó con una de esas fiestas escolares que nos ponen a las madres a enviar contribuciones obligadas: para el día de acción de gracias puede ser a uno le toquen los refrescos, bbb (bueno, bonito y barato) y para navidad una torta, quizás. No recuerdo la ocasión, pero esta vez me pedían directamente lo que debía llevar, de una lista, lo que era conveniente, pero a la vez indignante: todos los platos propuestos eran pasapalos cubanos – pastelitos de queso y guayaba, croquetas, pastelitos de carne – lo cual no tenía razón para ser así en particular y me pareció una falta de respeto para con los niños, no solo latinos de otras nacionalidades, sino los propios estadounidenses, que aún cuando son una rareza en este mezclote que es Miami, con su pelo rubio y ojos claros también son – que ironía – una minoría a tomar en cuenta entre los grupos étnicos que pueblan los salones de clase. La obligación de celebrar a juro una fiesta a lo cubano sin ningún motivo me molestó y entonces taché lo que me pedían y agregué un ítem a la lista: Tequeños ( fried cheese sticks) preguntándole expresamente a la maestra, si me era permitido, haciéndome, adecuadamente, la inocente. Por supuesto no tuvo excusa para limitarme y la razón de dedicarme a preparar algo criollo en vez de comprar algo fácil – lo recomendado, no vaya a ser que un carajito se enferme con lo tuyo y la familia te demande – fue orgullo, hacer notar la nacionalidad familiar por medio de la cocina.
Los tequeños no solo fueron un éxito, sino que de allí en adelante mi hija no necesitaba preguntar que llevaría a las fiestas de la clase, los niños de todos los orígenes se peleaban el derecho a consumirlos, lo que me obligaba a preparar cada vez más y la madre del comienzo del artículo fue solo una de las tantas personas que me pidieron la receta, amén de que por intermedio de mis delicias de queso conocí a una amiga venezolana que identificó de inmediato el plato y ahora somos inseparables. En fin estoy orgullosa de este sencillo plato, de su significado y de que guste tanto. Le agradezco a Armando Scannone, cuyo libro tuvo una cuñada la gentileza de regalarme, del cual obtengo las recetas no solo de las cosas propias, sino también las mejores indicaciones para preparar platos de cocina internacional. ¿No les provocó comerse unos? ¡Son fáciles de preparar!

jueves, mayo 26, 2005

Pabellón con baranda en PDVSA *


“A mí me traes un pabellón”, le indicaba un Ejecutivo de PDVSA al mesonero de uno de los tantos restaurantes que se encuentran en la zona de La Campiña, cerca de la sede “pero me le quitas las caraotas y en vez de plátanos me le pones papas fritas” agregó, dejando al mesonero y a los comensales que le rodeaban, perplejos, ¿se puede llamar pabellón a un plato sin negritas y tajadas? Este verídico episodio, que sería divertido si no fuera por lo ridículo que resulta, siento tiene relación con la forma en que los trabajadores de alto nivel de nuestra industria básica se han comportado en el ámbito laboral venezolano. Hasta ahora, ellos se han considerado especiales y diferentes a todos los otros, en particular a los que llamamos, despectivamente a veces, funcionarios públicos, empleados que van con ellos en el mismo barco de los pagados por el Estado.
Y es que la “industria”, cómo se refieren ellos a la empresa donde trabajan, también les ha dado pié para que tengan dicha apreciación, dados los beneficios y consideraciones que se les tiene, por lo cual se han movido a través del tiempo en una burbuja protectora, ajenos completamente a los sucesos que marcan el día a día del país. ¿Qué son muy buenos? ¿Qué tienen méritos suficientes para merecer las ventajas que tienen? No lo discuto e incluso apoyo la iniciativa de mantener la meritocracia, pero tenía que ser algo que los tocara en lo profundo lo que hiciera que reaccionaran, como nunca antes a un cambio que podría conducirles a “parecerse a un ministerio”, declaración que considero ofensiva por demás hacia una gran parte de profesionales que se desenvuelven en dichas oficinas y cuyo trabajo es comparable en calidad, al de los Ejecutivos de la “nómina mayor” sin la ventajas que les ofrecería pertenecer a ella.
Yo estoy segura que si la mayoría de los trabajadores que dependen del Estado tuviera garantizados los servicios de salud, vivienda, mejoramiento profesional y personal con que cuentan los cerebros de la industria, la eficiencia de ellos aumentaría y se mantendría de la misma forma en que se mantiene, a Dios gracias, en la empresa de todos los venezolanos.
Y es bueno decir que no ha sido esta la única vez que el Gobierno decide y pone en marcha políticas que afectan el desenvolvimiento de la Petrolera. Sin ir más lejos todos los nombramientos para la Presidencia hechos en la República Bolivariana de Venezuela han sido discutidos, pero es sólo hasta ahora cuando la Junta Directiva que toca las entrañas del más alto nivel, está en peligro de politizarse cuando se produce una reacción. ¿ No era ingenuo pensar que estos cambios polémicos en la cima no conducirían también, eventualmente, a cambios discutibles en otros niveles? Pero los “intocables” asumieron que por estar en peligro “el chorro” que produce las divisas que nos hacen falta para subsistir, los desmanes “quintarepúblicanos”, al igual que pasados desmanes que si afectaron a los otros trabajadores venezolanos en la cuarta – La nueva Ley del Trabajo por ejemplo - pasarían de largo frente a ellos.
No creo nadie se alegre con los visos de destrucción que se ciernen sobre PDVSA debido a las políticas chavistas. Pero considero ya ganancia que estos trabajadores salgan a la calle igual que los otros, con el mismo derecho que los otros, a defender su lugar de trabajo y a identificarse con los demás a través de una lucha, aunque en este caso revista objetivos distintos. Siento que así, se están comiendo su pabellón completo, con caraotas refritas y plátano pasao’. ¡Buen provecho!
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* También del 2002. Los acontecimientos posteriores me hacen asumir esta opinión con culpa. Jamás pensé que ahora muchos ex-trabajadores de la petrolera no se pueden dar el lujo de comer pabellón en ninguna forma. Y lo publico a propósito de aquello de los "visos de destrucción".

lunes, mayo 23, 2005

Perseverancia*

No se puede decir que no insistieron, y le dieron y dieron hasta que lo lograron: el gobierno nacional, a través de sus voceros obtuvo lo que deseaba, disgustarse con nuestro principal cliente y amigo, el gobierno de los Estados Unidos de América.

Amigo el ratón del queso dirán muchos, pero la verdad debemos de por sí considerar amistoso un país no solo con el que hacemos negocios de “contado” y no con pago en “especias”, léase entrenadores deportivos, tratamientos médicos y asesorías, cuyos resultados son difíciles de estimar en metálico, sino que además nos permite tener negocios lucrativos en su suelo, como Citgo, reconocimiento que hasta el mismo Comandante tuvo que hacer en días pasados.

Dentro de la falta de tacto que ha demostrado la cúpula de funcionarios gubernamentales que domina el país, no puedo creer que esta inclinación a despreciar y agredir - como en el caso de la ayuda al Estado Vargas y el retiro de la delegación de Fuerte Tiuna - a los gringos sea simple torpeza, desde el principio con cartas como la dirigida al Chacal y recientemente con manifestaciones de “apoyo” a los atentados terroristas por funcionarios o personas pertenecientes al partido de gobierno, los ya famosos dimes y diretes de lo que es o no terrorismo, el coqueteo con la guerrilla en Colombia y la última gracia de la Vicepresidenta, digna sucesora de José Ángel Ciliberto por su imprudencia al declarar, nos encontramos con un grupo de demócratas de pacotilla, de una ¿izquierda? cómoda e indefinida, a la cual le parece terrible el dominio anglosajón, pero que no hace un mes estaba por las “europas” guindado de las faldas de la realeza, como ignorando que aún cuando ahora son meros “objetos decorativos” sus representantes comparten la sangre de quienes, en el pasado crearon el modelo de imperio que los Estados Unidos representan hoy en día. ¿Porqué no hubo una manifestación frente al palacio de Buckhiman de los concejales del MVR protestando el apoyo británico a la estrategia antiterrorismo de sus aliados americanos?

Considerando el escenario en el cual los Estados Unidos dejasen de ser lo que son, me encantaría ver como quedamos nosotros como proveedores: sin el capitalismo “salvaje” del país del norte no habría consumismo, y sin este, pues, caería la demanda del petróleo y sus derivados ¿Para equilibrar la balanza le regalaríamos –perdón, venderíamos – más petróleo a Cuba y obtendríamos así los mismo beneficios a que estamos acostumbrados?

Pero lo que me tortura en realidad es envidia de las más venenosa, envidia al ver que esa persistencia que han demostrado para dejar clara su animadversión al “Imperialismo yanqui que hace lo que le da la gana” – cita de Alí Primera – no la tienen para organizar este enredo que llamamos país, para proteger a los ciudadanos, para darnos unas elecciones limpias desde que están gobernando, para generar empleo, salud, techo a pueblo y “escuálidos” por igual y así parecernos aunque sea un poquito, en su calidad de vida, porque en el fondo muchos así lo quieren, al pueblo de los Estados Unidos. Si, muchachos de la Quinta, lamento desilusionarlos: queremos parecernos en algo a ellos, con 11 de septiembre de por medio y todo.
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* Esto lo escribi en julio del 2002, lo reproduzco a proposito de los ultimos acontecimientos y a la sorpresa de ver a los mismo revolucionarios que celebraron la caida de las Torres Gemelas como si fuesen musulmanes, marchando ahora contra el terrorismo. !Se pide consistencia, como minimo!

domingo, mayo 22, 2005

Arte y entretenimiento

Universal Studios es un parque temático en Orlando, Fl que se supone nos mostrará algo de ese arte llamado cine, que nos atrae tanto a todos, independientemente del género que nos ocupe. También esta claro que no hay que pecar de ingenuos y que estas máquinas de hacer dinero se orientarán hacia lo comercial, hacía lo que es taquilla, independientemente de la calidad: si no que lo digan las atracciones de Tiburón, Terremoto, La momia y Sherk, atracción que por cierto es el motivo del block: viene a sustituir a una de un verdadeo ogro del cine, un monstruo sagrado: la de Alfred Hitchcok.
Si, no era que se llenaba, pero nos mostraba en tres dimensiones lo aterrorizante que pueden ser una bandada de pájaros picoteándote la cabeza, cómo se filmó la escena crucial de Psyco y algunos trucos cinemátograficos, como por ejemplo ese de dejarse caer de un edificio. Ya no está, porque el ogro verde de seguro, con una dimensión más y con la saliva del burro que le dá a los espectadores en la cara (estornuda y te salpica) produce mas billete que este maestro del cine. Vamos a ver cuanto dura el tributo a Lucy Ball, I love Lucy, quién es también a su manera una gigante del entretenimiento.

jueves, mayo 19, 2005

"My" vacaciones


Para mis hijos y todos los venezolanos chiquitos que se crían afuera

Tengo 9 años y mi partida de nacimiento dice que soy venezolano. No comprendo bien porqué no vivo allá ni porqué soy el único de los primos que habla otro idioma y termina la escuela antes. Pero bueno, cuando esto ocurrió este año y para no desarraigarme, como dice mamá, vine con ella y mi hermana a descansar este summer y a pesar de que recorrí poco tengo muchas cosas que contar.
Me llamaron mucho musiú - cómo cuando probé un raspado de parchita y dije Gooood!- pero eso es una injusticia, ya que yo conozco bien las arepas, el pabellón y las empanadas, cada vez que pude las comí y en grandes cantidades. No me fué muy bién con la chicha y las cachapas, pero me encanta el chocolate, los jugos, los postres y no debo olvidar el diablito, relleno obligado de mis tostadas bolivarianas. No resistí la tentación de los fast food, y fui complacido, sobre todo porque son de los pocos sitios seguros donde pueden estar los niños y las mamás pueden conversar. Por cierto, se nos prohibió hablar inglés en la calle, to keep us safe, no fuera a ser que a algún “buenandro“ se le ocurriera hacernos un secuestro express, solo por relacionar ese idioma con un dinero que mis padres, la verdad, no tienen.
¡Que fea Caracas! Las pocas veces que estuvimos allí, mi mamá convertía su mano en tenaza, para que no perdernos de vista en ningún momento en esas calles donde evitar pisar caca, meter el pie en un charco o caer en un hueco se convierte en un juego sin fin. Me asombró la gente en la calle, nunca había visto tantas personas en las aceras junto a las más increíbles cosas para vender. Me gustaron nuestro museo y el Parque Los Caobos, con esa fuente maravillosa y sus toboganes altísimos de metal, es una lástima que las otras instalaciones estuvieran malas. Mamá nombró muchos lugares, que ya no recuerdo, en los cuales nacieron, estudiaron o vivieron ella y papá.
Cuando el abuelo nos llevó a Maracay, fuimos a un parque bellísimo que se llama Henry Pitier, gustándome más que los water parks de aquí. No quise salir del agua ni un momento, porque además, con amigos que hicimos jugamos como difícilmente lo hacemos en casa. Una de las amiguitas decía tener siete años como mi hermana, pero era muy pequeña, mi mamá cree que no come bien. También tuvimos a Bahía de Cata para nosotros solos un día y adquirí allí algunos raspones cuando me revolqué con las olas, que ahora muestro orgulloso.
Hay muchas casas rotas, tierra y polvo en La Guaira, donde vivía. Yo aún recuerdo mi antigua casa, y llego a ella como si fuese mía. En una playa conocí a Javier, quién no va a la escuela y aunque esto no parezca bien, me favoreció, pues nos divertimos mucho juntos.
Venezuela es mi patria y me gustar ir allá. Eso significa aeropuertos, paseos, dentista, encuentros familiares y amistosos, regalos. No es lo que me enseñan aquí at school, supongo en algún momento entenderé lo que aprendo en relación a aquel, mi país.

lunes, mayo 16, 2005

¡Ay Jalisco, no seas “racista” !



El Presidente Fox se copió sin permiso de nuestro querido Chávez e hizo una declaración imprudente: hablando del problema de la inmigración, indicó que los mejicanos hacían el trabajo que aún los negros se negaban a hacer. Para nosotros, los latinoamericanos, la expresión solo refleja la verdad y en ningún momento es más discriminatoria que la misma actitud gringa de siempre, que en este momento se razga las vestiduras ante el insulto.

El racismo se vive de ambos lados: los negros segregados en barrios – aún recuerdo mi primera impresión cuando ví un lugar de estos – con sus “tácitas” tiendas, marcas de carros, bebidas, zapatos, colores y el tradicional de los blancos, que se basa en una sola frase, “negro no es gente”. Ellos solos se separan, y para muestra un botón: mi hijo que está en el liceo y que es negro, aunque su piel no lo delate -tiene una bisabuela martiniqueña – no recibió una muestra de un condón negro que repartían un grupo de ese color en la puerta de su escuela. Para mi esto es racismo pasivo, pero a fin de cuentas racismo.

Y es que, por lo menos aquí en Miami, le versión de Fox se comprueba: tengo cerca a un pueblo agrícola llamado Homestead, donde se consigue la mejor comida mejicana de la zona, son ellos, los manitos lo que se fajan a cultivar esas tierras y a recoger sus frutos. Pero la mayoría de la gente de color está en oficios que solo son mejores porque al menos no se les puede negar la ciudadanía: juro que desde que estoy aquí no he visto a ningún blanco guindado del camión de basura, ni a una sola rubia conduciendo los autobuses escolares. Respecto al grupo mas educado, viven con la amargura de competir con nosotros los latinos, muchas veces mejor preparados y con una guinda de adorno: el dominio del español, idioma indispensable aqui en el sureste de estos E.E. U.U. Ellos se niegan a aprenderlo, alegando que no es el idioma oficial, lo cual se les concede pero los aleja de la realidad y del mercado de trabajo.

La Casa Blanca decidió – son blancos en su mayoría o qué – no hacerle “caso” a la declaración, lo cual agrega infamia a la ofensa mientras el caballero de las botas y el país de las rancheras no se retracta, quizás porque se cansó de la hipocrecía del contradictorio control de los inmigrantes. Total, un nuevo capítulo en esta batalla de diferencias: el color de la piel, la religión, el lugar de nacimiento...

sábado, mayo 14, 2005

Defendiendo a mi Caracas

Para mi papá, que nació “a dos cuadras del
Panteón y cinco de la Plaza Bolívar”

El “mi Caracas” del título, hace recordar, una de las melosas canciones que el maestro Billo Frómeta le dedicó a nuestra capital. Que vacías suenan esas estrofas ahora que se ha institucionalizado el desorden en el corazón del país.
Caracas denomina no solo a una ciudad, para los caraqueños contemporáneos – si, los que crecimos en los 40 años de “corruptocracia” –Caracas significaba cualquier sector entre Catia y Petare con límite en el Mercado Mayor de Coche, cuando solo teníamos los Departamentos Libertador y Vargas y no habíamos vivido la pesadilla de verlos crecer, multiplicarse, dividirse y estrenar nombres sin beneficio alguno.
Conocí la Caracas tradicional en autobús, aprendizaje que comenzó desde que era una niña junto con la tropa familiar, que a falta de entretenimiento consideraba que tomar el colectivo y llenarlo de muchachos, cada uno en una ventana era una buena manera de llenar la vacía tarde de un domingo. Hacíamos la ruta completa, hasta que el “crack-crack”del freno nos hacía descender, pasar un rato averiguando donde estábamos, con suerte tomarnos una grapé en alguna panadería cuyo nombre comenzara por “Flor de” para entonces hacer el viaje de regreso. Inolvidables las diligencias en el Centro que nos obligaban a cruzar el Pasaje Zing a través de su flamante escalera mecánica o correr por los lisos pisos del Centro Simón Bolívar para al final deslizarnos en ellos. Solo ahora me percato de la belleza de estos pasajes, escondida ahora bajo el sucio y los malos olores.
Ya adolescente un trabajo de office-girl me hizo recorrer la ciudad de manera distinta: las entregas podían llevarme a una hermosa quinta en Prados del Este o a una humilde morada en San Agustín del Sur, así como a conocer los antecesores de los actuales edificios de oficinas y la mecánica para “llegarles” y “entrarles”.
Como pichón de adulto aprendí porqué la UCV es patrimonio de la humanidad y me enamoré de algunos de los rituales que adquiría todo aquel que quisiera hacerse pasar por uno: La visita a las discotecas en cambote, de cuya salida a la madrugada no se temía, la ida al Centro Comercial Chacaito – ique Sambil ni que niño muerto! – a tomarse lo que permitía el bolsillo, un con leche grande estirado hasta la última gotica y un capuchino si era quincena, la caminadita por todo el boulevard de Sabana Grande agarrada de manos del novio para llegar “al momento más oscuro” en alguno de los cines de la Plaza Venezuela y la visita de rigor a Parque Central y sus museos, opción que combinaba cultura con economía.
Esa es la Caracas que recuerdo y aún cuando acepto que ha cambiado, nunca estoy preparada para verla cada vez más deteriorada, más abandonada, más sucia. Así y todo la quiero, es por ello que no acepto que ninguna revolución ni proyecto intente hacer lo que la anarquía, la negligencia y la inseguridad personal han intentado sin éxito: Quitarnos áreas de nuestra ciudad y limitarnos el derecho a respirar, en un aire de real democracia nuestro caos y nuestra neurosis. Caracas ya no será la sucursal del cielo, pero a falta de sustitutas nos quedamos con ella.
** Este articulo tiene sus tiempito: no es la revolución, sino el capitalismo el que nos esta desapareciendo espacios de la capital. A pesar de un anuncio que se hizo en aquellos días, de limitar el libre transito por ciertas zonas - debido a las marchas constantes de la oposicion - nunca, que sepa se llego a concretar la medida. !Aclaro!

jueves, mayo 12, 2005

Consulate "Blues" II

- ¿Aló si?
- Martha Whatever, por favor desde el Consulado de Venezuela en Miami
Es aqui donde ingenuamente pienso que recogeré mi pasaporte antes de tiempo,! que ilusa!
- Ajá digame…
- La llamamos para informarle que su pasaporte, que le ofrecimos para el 20 de este mes, no estará listo para la fecha…
- ?Y eso? Lo solicite hace casi dos meses...
- La remesa de pasaportes no ha llegado, por lo tanto no tenemos fecha de entrega probable, la volvemos a llamar…
Y aqui me quedé yo, con mis planes de viaje hechos, mi rabia y el deseo de matar a alguien. Digo, ¿no es una violación de mis derechos ciudadanos no permitir el libre tránsito por el territorio nacional, ni de mi país, ni de ninguno diferente al donde estoy? !Malhaya sea la burocracia!, como me dijeron por allí.

Consulate "Blues"

Digo con mucha frecuencia - a veces digustadísima, otras en broma - que en caso de nosotros los venezolanos que vivimos en Florida y los otros estados del Sur de los E.E. U.U., la mejor manera de aniquilar la añoranza por nuestra tierra es tener que ir a hacer un trámite en el Consulado General de Venezuela en Miami . Vuelven a la cabeza parte de las razones de porque nos vinimos, desde que entras al incómodo y costoso - como todo lo que se tenga que pagar allí desde una fotocopia hasta un café - estacionamiento, hasta que subes a la oficina para encontrarte con el insufrible portero pone normas "es muy temprano, no puedes esperar aqui, sino abajo" - la anarquía en la atención - chiste: el número que hay que tener para que te atiendan de inmediato es estar "buena"- y los requisitos que nunca están descritos completos en las planillas de las solicitudes, sino cuando estás frente a la taquilla con la antipática compatriota de turno. Cuentan las leyendas de la cola infame que NUNCA atienden el teléfono y deciden aceptar solicitudes - en diciembre pasado ya en los primeros días no estaban procesando pasaporte - cuando les dá la gana. Si se tiene la mala suerte de venir de otro estado ( se supone atiende hasta las Carolinas), no hay ruego que valga, el desconsiderado "venga después" no falla.Les cuento de hoy: mi pasaporte , solicitado en marzo, me lo entregarán en mayo, sin derecho al criollo pataleo. Aunque no verifique esta vez, un gestor cualquiera me lo haría en menos tiempo, igualito que allá, claro, con los correspondientes verdes, en en vez de los confusos billetes de colores con la figura de nuestros héroes de por medio. Maliciosamente me pregunto si algún asalariado por el Estado Venezolano de beneficia de este negocio.PD: ?Se fijaron que el enlace del Consulado no funciona y el del gestor si?
** Este post esta reeditado, ya lo habia publicado en la version anterior del blog

martes, mayo 10, 2005

Secuestro Inc.


Aunque el titulo sugiera como tópico la industria del secuestro por nuestros lares, donde toda clase de delincuentes – algunos disfrazados de guerrilleros y revolucionarios – dedican sus esfuerzos a forzar a un ser humano a cambiar radicalmente su vida por un tiempo limitado, bien sea hasta la obtención de un rescate o hasta la muerte “inducida” de la victima, no es a este tipo de “empresa” a la que me quiero referir. En los Estados Unidos – y no dudo se expanda por otros países – ya existe una compañía especializada en secuestros: por solo $1,500 usted puede lograr, si es que este es su sueño, que lo priven de la libertad, y vivir la “emoción” que se debe sentir al confirmar que, definitivamente el mundo no es un lugar seguro.
El atractivo joven creador de la idea explicaba recientemente en un programa de entrevistas, su extraordinario oficio: el cliente al contratar el servicio, le da libertad, que ironía, a los secuestradores de invadir su espacio ya que pone a su disposición las llaves de su hogar y/o auto, le informa de los sitios a los que concurre y de sus otros hábitos. La empresa, a su vez, determina un lapso de tiempo en que se realizará el plagio, pero no con exactitud para no acabar del todo con la ¿agradable? sorpresa de ser secuestrado. La acción viene acompañada de vendas en los ojos, cinta adhesiva en las extremidades para inmovilizar, empujones y gritos. Finalmente, para conservar esos momentos felices lo “liberan” junto a un video que recoge la experiencia.
No creo que el concepto de la libre empresa haya tomado en cuenta una idea de negocio como la descrita, justo en el limite de la ley- al fin y al cabo el cliente promueve el “delito” contra su persona - pero moralmente cuestionable. A los que hemos visto con horror como la modalidad delictiva aquí simulada no se detiene, sino para agarrar impulso, donde parece no haber medida preventiva posible una vez los “profesionales” deciden quien es su victima y en cuyos finales, si bien utilizan la magia del video no es como recuerdo agradable sino para coaccionar en la obtención de un rescate cuyo monto, por demás, no es fijo, sino que hay que regatear como quien va al Mercado de Quinta Crespo. Pero en este caso la mercancía es un ser querido y el marchante sabe que al final, aunque sea refunfuñando el cliente pagará.
El nuevo siglo parece haber traído en el equipaje una tendencia a acabar con la intimidad de las personas, solo que con el consentimiento de ellas mismas, si no que lo digan los infames “realitys shows”. Un “pago-por-secuestro” es la hipérbole de esta tendencia, donde no solo el individuo autoriza sino que paga para que escrudiñen su vida y espera paciente, como el que cancela para ver la pelea del momento en directo, con una cerveza en una mano y cotufas de microondas en la otra, la puesta en escena de este acto violento.
Al menos tengo el consuelo de saber que una empresa así no prosperaría en Latinoamérica, las reglas del juego están muy claras y eso es algo que definitivamente es contrario a las políticas de la competencia local.

domingo, mayo 08, 2005

Lluvia

Cae el liquido maravilloso
El que hace posible la vida
Gratuito, sin costo
Y hace correr a la gente
Es como si fuese un insulto
Dejar que te toque

La gente le huye
La gente le teme
No se refrescan, mas bien
se queman, es exagerado
Por solo la posibilidad
De un resfriado

Si una gota intenta rozarlos
Evitan con artificios
Que esto ocurra
y el húmedo ambiente
es hormiguero
con visos de carnaval

Resulta divertido verlo
Y triste analizarlo
¿Porque sí nos exponemos
A las cosas mas diversas?
Smog, tránsito, charlatanes
Relaciones, rompimientos, engaños
Políticos, guerras, enfermedades

A estos quizás les tememos,
Pero no le huimos
¿Será que el ritual defensivo
ante la lluvia nos redime?
¿Porqué sí nos dejamos empapar
por cosas mas complejas?

sábado, mayo 07, 2005

Hipocrecias

Actitudes falsas
Lo único auténtico
Es que ocurren

¿Y porqué ocurren?
¿Son necesarias?
Algunas no
Pero su necesidad
Es proporcional
A su inocuicidad

Las necesarias
Esas son dañinas
Golpean sin ser vistas
A quién la recibe
Enferman sin permitir síntomas
A quién las prodiga

Ocurren y
Son necesarias
Porque acultan
Verdades,
Intimidades
Postponen
Enfrentamientos,
Dolores

Manejar la verdad
Se convierte
En fantasía
La hipocrecía
Es rutina
Y lo único auténtico
Es que ocurren.

jueves, mayo 05, 2005

Dispersos




“Dispersos los hombres, dispersos corazones”, así comienza esta canción de Alí Primera, y no puede esta frase describir mejor lo que se está viviendo en la República Bolivariana de Venezuela denominación aún difícil de digerir. El cantor del pueblo se refería sin duda a la división de las izquierdas, por allá por los 70, pero la mayoría de las estrofas de esta movida melodía pueden muy bien ser entonadas hoy. Hasta en las mejores familias hay disputas y malentendidos, pero nuestro pasado reciente no justifica que nos demos este calificativo de “mejores” ni siquiera a la hora de guardar apariencias. La guerra civil, con la que tanto nos asustan los entendidos la llevamos dentro. Llevarla al plano físico es solo cuestión de tiempo.
Los aparentemente muy bien definidos bandos tampoco representan solidez, sino para enfrascarse en la lucha que existe entre ellos con métodos, de verdad, que producen náuseas. Así como para unos revolucionarios la quinta significa raspar la olla, para algunos escuálidos fomentar odios y descalificar adversarios es aparentemente de gran clase.
Y en el medio de los radicales está la mayoría, prácticamente obligada a asumir uno de los lados, posición vulnerable que puede cambiar instantáneamente, así como el abril macabro mostró. Su composición es mixta ya que sus miembros están en todos los estratos, un habitante de un barrio a donde no llega el agua se indigna ante al avión presidencial con la misma intensidad que un ganadero sujeto a la actuación impune de la guerrilla colombiana.
A este último grupo, que no está organizado circularmente ni en forma de ninguna figura geométrica, que no recibió ni medio de FIEM y que aún comprende la masa productiva del país sólo le queda el camino de la crítica, el cual aprovechan los bandos para ensuciarse uno al otro, del “sálvese-quién-puedaismo” observado en la forma agresiva en que nos estamos relacionando y en la gratificación inmediata, conducta reforzada por los llamados apocalípticos sobre la situación que se reciben día a día e inducen a llenar, por ejemplo, las salas de los sopotocientos “monólogos” que han invadido la cartelera de espectáculos nacional por una parte y a fomentar el consumo de cerveza, juegos de azar y la creencia en el esoterismo como alternativa válida para funcionar en el presente y tratar de buscarle algún sentido al futuro.
Acorralados y hartos de observar los abusos de todo el que tiene poder político o económico - el poder moral es un mal chiste – se sigue junto pero no revuelto en esta casa de vecindad denominada país, de la que se es dueño, pero cuyo conserje, igual que los anteriores, no mantiene ni siquiera a un nivel aceptable de higiene y seguridad. Lo único que se sabe es que mientras más miserable está uno, más acaudalado este señor se pone. Y esperamos con ansias que termine su contrato o se vaya para recibir a otro igual o peor.
Es tentadora la idea de juzgar a los intelectuales guabinosos, a los funcionarios públicos incapaces, a la instituciones corruptas. Pero, volviendo a la canción, son mayoría los que deben juntar sus brazos, “la patria lo reclama, la lucha es de todo el que la quiere liberada”. ¿Liberada de qué? De nuestra falta de educación - ojo, no solo falta de instrucción -, de nuestra “boveza” o viveza boba que no mide consecuencias, de amigos interesados que nos roban nuestros recursos o no quieren pagar lo que estos cuestan, de la timidez que nos invade a la hora de hacer valer nuestro derecho a la buena administración de los ingresos y a condenar los excesos de cualquier grupo pero teniendo claro la responsabilidad que implica ser asertivos. ¿Porqué no nos unimos? Preguntaba Ali, la pregunta está en el aire esperando, ansiosa, una contundente respuesta de nosotros, los dispersos.

15/6/2002

miércoles, mayo 04, 2005

Nos estan pasando la mano


Para los Albertos

Vivo en la “corrupta” Miami y ahora soy turista en mi país. Recientemente estuve por Caracas y me ví afectada por algunos de los males que nos ocurren a los compatriotas visitantes: todo me pareció más deteriorado que en la visita anterior, la suciedad me afectó en grado superlativo, peleé con un funcionario público –esta vez en la DIEX, al final me quedé solo con mi pasaporte, que en mi caso, tristemente, ha pasado a ser más importante que la cédula – y me enfermé tanto del estómago como de culpa, ya que el mal físico, para mí, es signo inequívoco de “sifrinería del exiliado”.
Pero lo mencionado no fue lo que quedó para comentar de este viaje, sino un incidente desagradable, para algunos de poca importancia, pero abuso al fin: un “macho” falta de respeto me pasó la mano por la parte donde la espalda pierde su nombre. El hecho no me sorprendió tanto como el lugar donde ocurrió: ni el Metro, ni El Silencio, tampoco un Mercado o Centro Comercial, pasó en el lobby del hotel más lujoso del centro de la ciudad, donde se supone está el corazón cultural de Caracas y la seguridad personal junto al respeto mutuo se suponen son un hecho.
Cualquier reclamo parece fuera de lugar en un país donde - en particular - el género femenino ha sido vapuleado por altos representantes gubernamentales. Posteriormente concluí –me disculpan si suena exagerado - que no soy la única que puede contar la desagradable experiencia, también el “proceso” se la está haciendo vivir de alguna manera a los venezolanos:
La ausencia de provocación de mi parte – dejemos aparte mi herencia africana – me parece similar a la actitud de la clase media y la no tan media que lucha día a día y no recibe sino vejámenes por el hecho de no pertenecer al “pueblo”; la pasada de mano en sí misma - una gracia cometida por un borracho para complacer a los amigos que le acompañaban - recuerda las cadenas y los “Aló Presidente” donde las mínimas normas de consideración a buena parte de los receptores del mensaje se obvian, solo se dice lo que los “panas” quieren escuchar sin reflexionar sobre el efecto negativo de los mensajes.
La cara de burla del perpetrador al decir “Disculpe Señora”y las risitas irónicas de sus compañeros de farra pueden compararse con las justificaciones absurdas que se nos dán cada vez que se violan tanto la Constitución como el sentido común - caso de la “preferencia” con Cuba -; el lugar aparentemente seguro donde ocurrió es como la democracia venezolana, sistema consolidado en cuyo nombre se están cometiendo toda clase de abusos. Mi reclamo ante el desmán se parece a las críticas que se hacen a ciertas acciones gubernamentales, caen en oídos sordos o, lo que es peor, son tratadas irrespetuosamente, si no que lo diga Pedro León.
Mi huida, llorosa, a un lugar seguro, está representada por la enorme cantidad de compatriotas que están saliendo a emular al exilio cubano, sea aquí en Miami o a cualquier parte donde se les presente la oportunidad de garantizarse el porvenir.
Hasta el hecho de haber estado sola, me hace pensar en la falta de “contras” a la “revolución”: así como no creo que la fechoría hubiese tenido cabida si hubiese estado con un representante del sexo masculino, los abusos a los que nos vemos sometidos por los que ahora tienen la sartén por el mango solo son posibles por la ausencia de oposición. La incomodidad posterior no tiene nada que envidiarle a la rabia mezclada con verguenza que produce ver los “papelones” del Primer Mandatario, tanto fuera como dentro del país.
¿Qué a cualquiera le pasa y hasta, para algunos, debería considerar un halago este particular “piropo”? ¿Qué debería olvidarme de eso y pensar en la cantidad de crímenes serios que ocurren por minuto en mi ciudad? ¿No será, mas bien que, tenemos la mano bolivariana puesta en el trasero desde hace casi 2 años y nos estamos ya acostumbrando a ella?
06/11/2003